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Ser adulto mayor en México

Desde hace unos meses he tenido la oportunidad de participar en un proyecto que atiende principalmente necesidades de los adultos mayores en el estado, y me he encontrado con casos des-garradores, con realidades no deseables. Lo que me llevó a preguntarme si esa realidad la vive el grueso de ese segmento poblacional o solamente aquellos con los que hemos tenido contacto. Buscando respuestas me encontré interesantes investigaciones académicas y datos que proporciona el gobierno, que me han dejado reflexiones que deseo compartirles.

Si consideramos adulto mayor a quien cuente con 60 años o más en nuestro país, encontraríamos 15.4 millones de mexicanos en tal rango, lo cual representa alrededor del 11% de la población. Una tercera parte del segmento joven de la población, pero esta proporción no siempre ha sido así.

En 1970 la base de la pirámide poblacional era sumamente amplia, más de la mitad de la población tenía 20 años o menos. Pero, de acuerdo a las estimaciones, en 2050 la pirámide poblacional en México ni siquiera tendrá esa forma triangular ya que la proporción del sector joven dismi-nuirá y el del adulto mayor se duplicará respecto a la actualidad. Desde entonces y hasta 2050 se estima que seguirán siendo más mujeres que hombres en esa etapa de vida. Hay que considerar en todo esto que la na-talidad ira disminuyendo, contrario a la esperanza de vida.

En la actualidad, la gran mayoría de los adultos mayores se encuentran casados, alrededor del 6 por ciento en soltería. Respecto a la viudez contrasta mucho de acuerdo al sexo, y es que en ese rango de edad el 13 por ciento de los varones son viudos, pero si se trata de mujer el 38 por cien-to está en tal situación civil.

Una tercera parte tiene dificultad para realizar alguna tarea diaria como bañarse, comer o caminar. Esta proporción se incrementa si aumentamos el rango de edad. La enfermedad más común es la hipertensión, seguido por diabetes y en tercer lugar se encuentra el hipercolesterolemia (colesterol alto). En cuanto al aspecto psicológico, el 17 por ciento tiene síntomas depresivos y el 8 por ciento, demencia. Si bien en nuestro país la gran mayoría de los adultos mayores habita con uno o más miembros familiares, el 11 por ciento vive solo.

¿Cuál es la principal fuente de ingresos de ese extracto? el 34 por ciento de su jubilación, 34 por ciento de programas del gobierno y 32 por ciento de su empleo. Datos duros que nos hacen ver que no todos los adultos mayores que se encuentran habitando en soledad se encuentran inactivos económicamente, sólo una par-te vive de su jubilación.

También, una proporción considerable de quienes laboran lo hacen desde la informalidad, y que decir del amplio porcentaje de adultos mayores que su principal fuente de ingresos (y en muchos casos única) es algún programa federal, de esos que los descorazonados opositores los califican como “populismo”.

Del total de adultos mayores que viven solos, uno de cada cuatro recibe apoyo monetario de algún familiar o amigo. Lo positivo es que cerca del 90 por ciento están afiliados a alguna institución de servicio de salud y un porcentaje similar cuenta con los servicios básicos en su vivienda.

En cuanto a la escolaridad, un adulto mayor promedio tiene primaria trunca, uno de cada cuatro no sabe leer o escribir, situación que casi se duplica si analizamos a quienes viven en una zona rural.

Este breve diagnóstico nos hace darnos cuenta de las no pocas necesidades que tiene este sector poblacional. Sin duda una porción importante de este grupo se encuentra en estado de vulnerabilidad. Considerando que en menos de 30 años este sector aumentará, es relevante que como sociedad pongamos sobre la mesa estos temas.