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Sembró Coca-Cola la semilla del emprendedurismo y la innovación en el mundo

La innovación comienza con lo nuevo, diferente, novedoso e inusual, y aunque se trata de una condición necesaria, no es suficiente, pues una vez que se tiene algo nuevo y diferente es necesario tener una visión del potencial y hasta dónde se quiere llegar, afirmó el presidente de Coca Cola México, Francisco Crespo.

El directivo de la refresquera internacional, en su conferencia “Innovando con sustentabilidad” que presentó en el teatro del Centro Cultural Tijuana (Cecut), aseguró que sin embargo, sólo cuando un producto representa valores, puede existir conexión emocional con el mismo, “cuando se tiene una visión y valores a ese producto se necesita un modelo de emprendurismo porque es el motor que tenemos los seres humanos, de ponerle esfuerzo y trabajo, lo que hace que los negocios se multipliquen”.

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Aseguró que el nivel superior de la inversión es el de la sustentabilidad, cuando una organización trata de garantizar su creación, lo que le imprime el valor que tiene y que representa una historia de crecimiento futuro sustentable.

Recordó que en el caso de Coca-Cola, ésta nació en Atlanta, cuando los recientes efectos de una guerra habían dejado una secuela de problemas entre los habitantes y estaba de moda la búsqueda de tónicos para hacer sentir mejor a la gente, con más energía, “la innovación fue que alguien pusiera agua carbonatada a ese tónico para que la gente lo probara y se diera cuenta que sabía maravillosamente; su error había creado algo nuevo: la primera Coca-Cola”.

Refirió que aunque no se trataba de la única bebida carbonatada en ese tiempo, sí había nacido algo nuevo, pues “no hace falta ser el primero, hace falta ser novedoso, nuevo, distinto”, como fue éste el caso. Lo que el grupo hizo fue conectar las piezas necesarias, vender en sus inicios, enganchar a los consumidores y al lado de la oferta, le pusieron los atributos, describieron a la bebida como deliciosa y refrescante, con lo que estaba naciendo el “marketing”.

Luego, vino lo diferente, la creación de una botella novedosa para envasar el producto, con una característica relevante, distinta a todas las demás marcas, “esta botella tenía que ser reconocible en la oscuridad o aún incompleta, así como al principio era algo novedoso y después se comenzaba a pensar cuál era su potencial, se empezaban a crear valores adscritos a esta marca”.

El presidente de Coca-Cola en México consideró que la inclusividad es “un algo arraigado” en este refresco, contrario a la exclusividad, es decir, un producto para unos cuantos. Desde su nacimiento, ésta marca negó ese privilegio y decidió que la bebida era “para todo el mundo, que iba a refrescar en alma y espíritu a todo aquel que la tomara”.

Con el tiempo, fue vendido el derecho a embotellar esta “agua carbonatada”, y a partir de ahí nacieron los contratos, se había sembrado la era del emprendedurismo, el reclutamiento de mucha gente, de las personas que se apasionaron con este negocio, la semilla de la innovación, darle funcionalidad a la nueva idea y asignarle valores, capaz de atraer y que se multiplique.

Francisco Crespo Refirió que cuando comenzó la franquicia Coca-Cola, arrancó el proceso de globalización, pues en 1926 se formó Coca-Cola Internacional, con 64 embotelladoras en 28 países, y México era uno de ellos; en el caso de nuestro país, varias familias sembraron el nicho del emprendurismo; de 1926 a 1935 ya existían aquí ocho embotelladoras; diez años después, se registraron 20 y después de otros diez años, la cifra llegó a cincuenta y tres.

Explicó que el sistema Coca-Cola en México está conformado por ocho socios embotelladores mexicanos, de los cuales tres han sabido llevar su capacidad de emprendimiento, su calidad de manager y su capital al otro lado del continente, lo que ha hecho un ejemplo de México en el mundo, “hoy esos grupos tienen 66 plantas, 346 centros de distribución, 11 mil 600 rutas a los lugares más recónditos, atendemos casi un millón y medio de clientes, algunos de ellos muy pequeños y el lugares lejanos”.

El sistema, agregó, está conformado por 90 mil personas que trabajan directamente en la compañía o algunos de los embotelladores; sin embargo, a través de la cadena de valor se impacta un millón 700 mil empleos; “los consumidores en el país en todo el año pagan 12 billones de dólares; de ellos, 2.8 billones de dólares es el margen que les queda a todos los clientes, cadenas o supermercados y permite que junto con todos tengan empleo; después, pagamos este año más de 2.5 billones de dólares de impuestos al gobierno”.

También se paga un billón y medio de dólares en salarios; esos 90 mil asociados que dependen de este sistema y 3.5 billones de dólares en los insumos de las botellas, impacta sobre 1.7 millones de trabajos en México.

Manifestó que este consorcio entiende que lo más importante es la innovación en la sustentabilidad, porque la magia de Coca-Cola de las empresas exitosas y porque la inversión con ello genera progreso, hace comunidades sustentables, medio ambiente sustentable y por lo tanto, empresas sustentables”.

  • Es el emprendedurismo el motor que hace que los negocios se multipliquen
  • Cuando comenzó la franquicia Coca-Cola en el mundo, arrancó el proceso de globalización
  • Lo más importante del consorcio Coca-Cola, es la innovación en la sustentabilidad

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