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Lo bueno, lo malo y lo feo del paquete económico 2020

«En este mundo sólo hay dos cosas seguras: la muerte y pagar impuestos» (Benjamín Franklin).

El paquete económico 2020 propuesto por el gobierno federal, presenta claroscuros que podemos sintetizar de la siguiente manera:

LO BUENO: Se elaboró respetando una estructura metodológica y observando indicadores macroeconómicos oficiales, en su mayoría con buenas estimaciones y con una visión de austeridad.

La Inflación aparece controlada entre 3.2 y 3.0%, lo cual es muy importante sobre todo considerando los altos niveles inflacionarios con los que cerramos el sexenio pasado.

El tipo de cambio estimado entre 19 y 20 pesos por dólar, la tasa de interés entre 7.8% y 7.1%, y un déficit presupuestal del 1.6%, parecen razonables y acorde a la realidad económica.

Se espera ampliar la base de contribuyentes llegando a 3.45 billones, y con ello incrementar la recaudación, lo cual es muy importante si tomamos en cuenta que en México la recaudación fiscal medida como porcentaje del PIB solo llega al 13%, cuando en promedio en los países de América Latina es del 17%, y en los países más desarrollados el porcentaje anda alrededor del 40%; y que el 57% de la economía es informal, por lo que sí existe una gran área de oportunidad en este sentido.

LO MALO: Es muy optimista en la estimación del crecimiento del PIB de 1.5% a 2.5%, cuando venimos de una desaceleración, que casi se convierte en recesión, quedando en un estancamiento de 0% de crecimiento, por lo que será muy difícil alcanzar en tan corto plazo un crecimiento promedio del 2%, sobre todo cuando los especialistas auguran un crecimiento del 0.9%.

El objetivo de incrementar la producción petrolera de mil 727 a mil 951 millones de barriles diarios, se ve complicado, sobre todo si analizamos el contexto de eficiencia de PEMEX. Y aunque la estimación del precio promedio del barril de 55 dólares a 49 dólares se ve razonable, esto dependerá de otros factores externos y del mercado.

La Inversión pública sólo será del 1.5% del PIB, cuando lo que hace falta es aumentar la inversión pública directa, ya que se es-tima que por cada peso que el gobierno invierte, la iniciativa priva-da invierte al menos 7 pesos, lo que en dado caso ayudaría a generar crecimiento y desarrollo económico.

LO FEO: Tratando de combatir la evasión fiscal se eleva a delincuencia organizada diversos delitos como lavado de dinero, así como un esquema de pago de ISR para vendedores independientes y factureras; lo que podría inhibir la actividad económica, ya que por un lado el 95% de la economía se mueve a través de las MyPIMES, y éstas tienen la capacidad de vigilar el tránsito de facturas ni de verificar la veracidad de las empresas con las que operan.

La tasa de interés para los ahorradores aumentará de 1.04% a 1.45%, lo que indudablemente va a inhibir el ahorro, cuando lo que realmente necesitamos es incentivarlo para generar inversión, que a su vez genere producción, que a su vez genere empleos, que a su vez genere bienestar y desarrollo.

El contribuyente cautivo, el que siempre cumple, va a ser más exigido.

Habrá desempleo por el bajo crecimiento económico y re-cortes de personal y se eliminarán programas de gobierno.

Domingo Ramos Medina es Presidente del Colegio de Economistas de Baja California y Vicepresidente de la Región Noroeste del Colegio Nacional de Economistas.

Licenciado en Economía por la Universidad Autónoma de Baja California (U.A.B.C.), Maestro en Gobierno Y Políticas Públicas por la Universidad Panamericana, y Doctorante en Ciencias Administrativas por la U.A.B.C.

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