+52 01 (664) 682-8861

Lanza Trump amenaza velada

El presidente Donald Trump regresó esta semana a las costas de California luego de 18 meses de ausencia, pero en esta ocasión el enemigo a vencer no fue México ni tampoco sus migrantes.

Quizás usted recuerde que, en marzo del 2018, Trump visitó San Diego para revisar los ocho prototipos de su controvertido muro fronterizo y ahí aprovechó para despotricar en contra de los indocumentados de México y Centroamérica.

El pasado martes el mandatario yanqui viajó de nuevo al estado más rico de la Unión Americana para encabezar eventos de recaudación de fondos para su campaña de reelección en las ciudades de San Francisco, Los Ángeles y San Diego.

A diferencia de otras democracias como la mexicana, en Norteamérica el presidente en turno puede utilizar el avión oficial, su equipo de colaboradores y su horario de trabajo, para realizar actividades de proselitismo político.

A poco más de un año de las elecciones presidenciales, Trump se muestra urgido por allegarse de fondos y de promover su imagen ante el avance de los precandidatos demócratas en recientes encuestas, en especial el ex vice presidente Joe Bidden. Trump se mantiene arriba en las encuestas por márgenes que oscilan entre los 5 y los ochos puntos, pero evidentemente todavía no asegura su reelección.

En este periplo el inquilino de la Casa Blanca se lanzó fuerte en contra de los indigentes o vagabundos sin hogar, un problema muy grave en California que afecta a unas 130,000 personas.

Trump dijo que lanzaría un programa para ayudar a los llamados “homeless”, pero antes los acusó de dañar la imagen de ciudades prestigiosas como Los Ángeles y San Francisco.

Mencionó que buen número de los indigentes son inmigrantes de otros países que aprovechan su permanencia en Estados Unidos y en ciudades prósperas para dañarlas, declaración que levantó gran polémica por la falsedad de la misma.

Al llegar a San Diego, luego de pisar las metrópolis de San Francisco y Los Ángeles, Trump se dirigió a la zona de Otay Mesa para supervisar los avances del muro que aseguró será impenetrable y que tampoco -dijo- podrá ser escalado por inmigrantes o personas cargadas con drogas.

Se trata de una barda de 18 pies de alto y 14 millas de construcción que fue terminada el mes pasado gracias a los recursos que finalmente le fueron aprobados semanas atrás por el congreso norteamericano. Un muro paralelo de 30 pies de altura está también en construcción.

En el evento, el mandatario elogió los esfuerzos de México y en especial de los militares mexicanos en su trabajo para contener la ola de migrantes procedentes de Centroamérica.

Sin embargo, no perdió oportunidad para lanzar una amenaza velada al gobierno de López Obrador al señalar que bastaría aplicar un arancel del 5 por ciento a los productos mexicanos para pagar el famoso muro, pero -añadió- no será necesario porque el vecino país está haciendo muy buen trabajo.

En suma, Trump no ceja en su lucha contra la inmigración ilegal a pesar de que el gobierno de Estados Unidos otorga año con año miles de actas de naturalización para extranjeros radicados en ese país.

En los últimos diez años un total de 7.4 millones de extranjeros recibieron legalmente la ciudadanía norteamericana y solo en el 2018 fueron 756,800 los naturalizados, un 16 por ciento más que en el 2014.

De implementarse un programa como el Simpson–Rodino de los años 80, la cantidad de inmigrantes regularizados sería muy similar al de los ciudadanos naturalizados.

Trump regresó a Washington el miércoles por la tarde sin que se conozca todavía si logró reunir la meta de 15 millones de dólares para su campaña, durante las comidas y cenas programados en su gira por California.

"Trackback" Enlace desde tu web.