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Expansión en San Ysidro reduce tiempos de espera en la frontera

Desde la expansión de las cabinas de inspección de vehículos en la garita de San Ysidro, los tiempos totales de espera en el paso fronterizo han bajado de 60 a 75 por ciento en comparación con el mismo período el año pasado, de acuerdo con la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos.

Después de años de congestión, con esperas de fin de semana de hasta cuatro horas o más, la disminución de los tiempos gracias a los carriles reconstruidos que se abrieron a mediados de septiembre ha dado la esperanza de que se generen más empleos, que el turismo aumente y que se den mayores intercambios educativos y culturales.

“Los residentes de esta región llevaban mucho tiempo anhelado esto”, dijo el lunes el alcalde de Tijuana, Jorge Astiazarán, durante una ceremonia en la garita al medio día, haciendo referencia a las líneas de espera más cortas en los carriles generales. Lo que ahora se vive habría sido impensable tan solo hace un par de meses en el puerto de San Ysidro, donde se procesaron 11 millones de vehículos el año fiscal 2014, uno de cada ocho vehículos personales que entraron a los Estados Unidos.

La reunión que se realizó dentro de la nueva área principal de operaciones que tiene vista a la garita, incluyó a diplomáticos, legisladores y líderes de negocios que aplaudieron la finalización de una fase clave en la reconstrucción del puerto de San Ysidro, con una inversión de 741 millones.

Dicha fase no solo incluye la expansión de la capacidad de inspección de vehículos con dirección norte a 25 carriles y 46 cabinas, sino también la reconstrucción de la zona de inspección secundaria, la apertura de un edificio para asuntos de estupefacientes y un área para incautación de automóviles, además de la construcción de una estructura para operaciones portuarias.

Dado que todos los carriles reconstruidos se abrieron a mediados de septiembre, los conductores en las vías generales han hecho las colas más cortas en años. La espera pico el fin de semana que antes podía ser de dos a cuatro horas, ahora con frecuencia se ha reducido a 40 minutos.

La disminución en los tiempos totales de espera es tanto para los conductores en las vías generales como en los carriles exprés o ready lanes (conductores con tarjetas de pasaporte de EE.UU. y otros documentos de identificación de radiofrecuencia). Pete Flores, director de operaciones de campo de Aduanas y Protección Fronteriza en San Diego, también dijo que “hemos visto una alza en el número de cruces”, mientras que los números de los conductores que cruzan hacia el norte por la garita de Otay Mesa se ha reducido, lo que sugiere que algunos conductores están cambiando de garita para cruzar.

Entre los que cruzaron el lunes por la mañana estaba Santiago Duarte, que se dirigía de Tijuana a su trabajo en San Diego. “Es menos estrés; eres mucho más feliz”, dijo Duarte, todo sonrisas al volante de su coche. Su espera en los carriles generales el lunes fue de unos 25 minutos, mucho menos que sus anteriores tiempos de espera que eran hasta de 3 horas y media.

La reconstrucción de la garita es un proyecto de tres fases bajo la supervisión de la Administración de Servicios Generales de los Estados Unidos. El Congreso ha financiado dos de las fases, y el presidente Barack Obama incluyó 216 millones de dólares para la fase final en su presupuesto para el año fiscal 2015.

“Hoy podemos celebrar. Sabemos todo lo que se ha logrado”, dijo la representante Susan Davis, demócrata de San Diego, al hablar en la ceremonia. Sin embargo, “nuestro trabajo no ha terminado. Sabemos que tendremos que seguir trabajando para garantizar que el resto de este proyecto esté totalmente financiado”.

Uno de los desafíos más apremiantes implica mejorar las condiciones para los peatones, quienes siguen enfrentando agotadoras esperas hacia el norte, en San Ysidro, a menudo hasta de dos horas durante los períodos pico de la mañana. La garita de San Ysidro se está preparando para construir un paso de peatones adicional al oeste del puerto, conocido como West Ped. Su finalización está prevista para principios del 2016 y contará con 10 carriles hacia el norte y dos carriles reversibles.

“Durante las horas en que la gente va al trabajo casi se va a duplicar la capacidad del cruce de peatones en la frontera”, dijo Anthony Kleppe, un gestor de activos de alto nivel de la garita de San Ysidro.

La ceremonia del lunes se centró en lo que se ha logrado hasta la fecha, ya que los participantes hablaron de las nuevas posibilidades para la región. Al reducirse la espera, “va a haber un gran crecimiento de empleos de buena calidad, oportunidades e innovación”, dijo el alcalde de San Diego Kevin Faulconer. Los tiempos de cruce más rápidos facilitarán la colaboración entre el personal de San Diego y la ciudad de Tijuana, dijo. “Tenemos que vernos cara a cara”, dijo. “No se puede hacer todo por correo electrónico”.

Los líderes del gobierno se han referido a las largas esperas fronterizas como un lastre para la economía de la región. Un estudio realizado por la Asociación de Gobiernos de San Diego encontró que la inadecuada infraestructura en la frontera San Diego-Baja California “le costó a los EE.UU. y las economías de México un estimado de 7.2 mil millones de dólares en producción bruta no percibida y más de 62 mil empleos en el 2007”.

SANDAG se está preparando para actualizar el estudio el próximo año, dijo el director ejecutivo Gary Gallegos. Y conforme los tiempos de espera más cortos atraen a más conductores a San Ysidro, SANDAG está ayudando a planear un futuro cruce con pago de cuota conocido como Otay East.

Cindy Gompper-Graves, directora ejecutiva del Consejo de Desarrollo Económico del Condado Sur, dijo que es demasiado pronto para medir el impacto de los tiempos de espera más cortos.

“Estamos esperando la temporada de vacaciones para ver si aumentan las ventas en ambos lados de la frontera”, dijo.

En la Cámara de Comercio de San Ysidro, el director ejecutivo Jason Wells ya está viendo algunos cambios. “Estamos viendo de un 15 a un 20 por ciento de aumento promedio en las ventas”, dijo. “Los dueños de negocios se están dando cuenta de que los clientes están menos estresados que antes. Llegan a las tiendas con un mejor estado mental, lo que sin duda nos ayudará a largo plazo”.

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