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Entregan restos de 80 campesinos asesinados: Perú

Forenses de la Fiscalía realizaron este lunes la mayor entrega anual de osamentas identificadas de campesinos asesinados en decenas de aldeas durante la última guerra interna entre el grupo guerrillero Sendero Luminoso y las fuerzas de seguridad en la década de 1980.

 

Desde remotas zonas montañosas y valles selváticos, centenares de familiares de 80 víctimas llegaron hasta Huamanga, la capital de la región andina de Ayacucho, en el sur del país, para recoger ataúdes blancos con los huesos de sus padres, madres, esposas, hijos o hermanos.

 

«Como locos los militares acusándonos de terroristas mataron, incluso a los niños», dijo a The Associated Press Julio Quispe, de 45 años, quien llegó desde Bellavista, una aldea arrasada en septiembre de 1984, para recoger los huesos de su mujer Elisa Prado y de su hija Eusebia, que tenía un año.

 

Quispe escapó y escondido detrás de unos árboles observó los asesinatos —además del de su esposa e hija— de su padre, madre y hermana, según documentos de la Fiscalía. Una década después se volvió a casar y tuvo seis hijos, pero lidió con desmayos frecuentes, afirmó.

 

Cuando recibió los cajones de su primera esposa e hija, los gruesos dedos de agricultor de Quispe cubrieron su rostro, pero no lloró. «Solo se me caen las lágrimas cuando cargo en mis brazos a una de mis hijitas que se llama Jacqueline y me recuerda a mi Eusebia», explicó.

 

También se entregaron decenas de restos humanos pertenecientes a campesinos que intentaban mantenerse neutrales en la lucha entre Sendero Luminoso y los uniformados. Provenían de aldeas quechuas del norte de Ayacucho donde los senderistas acuchillaron, degollaron o lapidaron hasta la muerte a los agricultores, según indica el arqueólogo Luis Rueda, jefe de operaciones del equipo forense especializado.

 

Este lunes los campesinos recorrieron la plaza de armas de Ayacucho —la región donde nació la insurgencia— junto a los 80 ataúdes y luego los trasladaron hasta un templo de la orden jesuita donde fueron velados. El martes serán llevados hasta los cementerios de sus aldeas.

 

A diferencia de otros países de Latinoamérica donde la guerra sucia también provocó miles de muertos, la difícil geografía de Perú —llena de montañas a más de 4.000 metros de altitud y rutas por donde solo se puede llegar a pie— complica las exhumaciones del equipo de 40 forenses que desde 2006 recorren el país, e incluso caminan «hasta 48 horas seguidas para llegar solo hasta una fosa», precisa Rueda.

 

Según datos oficiales, hasta julio de 2014 el Equipo Forense Especializado de la fiscalía peruana ha recuperado 2.925 restos humanos, de los cuales —mediante métodos que incluyen uso de ADN— ha identificado a 1.689 y entregado a sus familiares para su entierro a 1.485.

 

El conflicto armado interno que enfrentó principalmente a las fuerzas de seguridad contra Sendero Luminoso dejó unas 70.000 víctimas entre 1980 y el 2000, según el informe de una Comisión de la Verdad.

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