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Encuestas, debates y flagelo

Indudablemente el flagelo del Covid ha estado moderando y llevando el ritmo, de muchas maneras, de las campañas electorales por la gubernatura y de diputados federales. Como usted ya lo habrá notado también, las encuestas de toda laya han tratado de marcar el ánimo de los boquiabiertos ciudadanos que alelados miran y oyen el coctel de promesas de los candidatos.

Nada nuevo bajo el sol. Bueno, si. Los debates serán virtuales debido a usted ya sabe por qué. Quiéranlo o no los organizadores de las campañas de proselitismo, la pandemia sigue marcando ciertas pautas. En anteriores fechas electorales, era imposible pensar en debates a distancia.

Vistas las cosas así, el Covid sigue imponiendo el ritmo, y sólo con algunos desafueros de uno que otro candidato que se ha sobrepasado con las medidas sanitarias, los aspirantes a puestos de elección popular y sus dirigentes han respetado los protocolos, muy a su pesar.

De muchas maneras, la pandemia incidirá en las campañas electorales y, por supuesto, en el resultado. Se teme que se agregue un componente adverso más a la endeble participación ciudadana en los comicios.

En la elección de 2019, el porcentaje de votantes respecto del total de la población en edad de votar, fue de 29.5 por ciento, una participación histórica en sentido negativo, de acuerdo a los expertos del Colegio de la Frontera Norte que en esa fecha hicieron un análisis “a bote pronto” del evento electoral, que ningún candidato o partido quiso escuchar o procesar, menos los ganadores.

Nadie aprendió nada de lo sucedido en ese verano porque hoy, los protagonistas de las actuales campañas no han virado un milímetro del libreto de otros años. Mismos eslóganes, mismas promesas, mismos métodos de atracción, mismos vicios, sólo sin eventos multitudinarios.

¿Será que la ambición y la prisa por acceder al poder los agarra siempre con los dedos en la puerta que a los asesores y creadores de las campañas de proselitismo les da flojera ensayar nuevas formas de hacer política electoral?

Puede también que consideren que como en Baja California se vota poco, hay que dirigirle todas las baterías y la estrategia mercado-lógica -que no política- a ese reducido número de votantes, comúnmente llamados “bases”. Conformismo puro. Pero ese conformismo no sólo es del partido político o de sus candidatos y sus respetivos equipos de campaña. La sociedad parece pasmada y satisfecha con lo que les dan los políticos. Infortunadamente, ahora se añaden las restricciones impuestas por la pandemia. Sería vergonzoso que el próximo domingo 6 de junio rompiéramos nuestro ingrato récord del 2019.