+52 01 (664) 682-8861

“En el quirófano y en la vida, el ego no te sirve”

Ha sido primera en muchos desafíos, escrutinios y disciplinas pro- fesionales que se le ha presentado en la vida, pero el rasgo de la personalidad profesional que distingue a la cirujana bariatra, Liza María Pompa González, es una profunda humildad humana que ella acuñó así: “en el quirófano y en la vida, el ego no te sirve”. Pero esta convicción no es fortuita. La asimiló de sus mentores y abuelos que, de muchas maneras, fueron ambas cosas a la vez: guías morales y académicas para la vida y la profesión.

Sobre esos valores afincó su formidable prestigio y liderazgo que actualmente la proyectan a planos mundiales, donde lo mismo ha destacado como admirable profesional de la cirugía bariátrica que como académica y conferencista, cuyas ponencias han sido escuchadas en foros nacionales e internacionales, y publicadas en célebres revistas extranjeras especializadas.

La doctora Pompa González es una eminente cirujana bariatra que ha aprobado con honores la práctica médica así como la teoría académica; es una estudiosa de su especialidad y una célebre conferencista.

En su tenaz proceso de aprendizaje y superación ha conseguido ser, además, innovadora, creando insumos y equipo médico al servicio de su medio profesional y de su empresa.

Como todas las historias de éxito y liderazgo, la de Liza María Pompa González, no es la narrativa de una conquista fácil ni en línea recta de objetivos. Aprendió valores, se educó, luchó con dignidad para abrirse paso en un mundo profesional de varones, escaló a la excelencia académica e hizo suyo el impulso de la superación permanente como método para ser la primera en casi todo.

Para la doctora Liza María Pompa González, la meta de ser cirujano de excelencia o “master surgeon” tardó un poco en llegar.

Cuando tenía nueve años, muere de manera prematura su padre y ese suceso creó un vínculo muy especial entre ella, sus hermanas y su madre, siempre apoyadas por sus abuelos maternos, que vivían cruzando la calle.

Hoy en día, sobre todo cuando se trata de actualizar su currículum, la doctora Pompa dice que suele pensar en todo lo que tuvo que pasar para llegar a donde hoy se encuentra. Muchas veces ha dicho que, en el fondo de su corazón, siempre supo que su vocación era ayudar, aunque por un instante llegó a contemplar una carrera profesional en el golf.

Desde la escuela primaria se apasionó por las ciencias y desde entonces supo que quería ser doctora, pues se dio cuenta que la medicina contemplaba sus materias favoritas; ya en secundaria, participó y ganó en varias ocasiones el concurso de la Academia de Ciencias de su colegio. Así que se visualizó en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Baja California, pero sin tener aún muy clara la especialidad que elegiría. En 2002, una vez concluidos su internado y servicio social, se graduó con el premio al mérito escolar, que se otorga al alumno con el mejor promedio académico.

De inmediato se preparó para el exámen nacional de especialidades médicas (ENARM) y lo hizo con tal capacidad y dedicación que obtuvo la calificación más alta de todo el país.

Si bien los años universitarios fueron de gran trascendencia al lado de grandes profesores y mentores como el doctor Jerónimo Equihua, su primer maestro de anatomía, su historia profesional realmente inicia con su residencia o especialidad en cirugía general, cuando pisó el Hospital General de Tijuana, lugar que sería su casa por cuatro años. La doctora Pompa González rememora en sus muchas conferencias, que llegó a la junta de introducción solo para darse cuenta que era la única mujer en la residencia.

A pesar de haber sido rechazada por algunos maestros y residentes de mayor jerarquía por el hecho de ser mujer, unos meses después de haber iniciado la especialidad, los compañeros hombres con los que empezó su primer año de residencia se habían dado de baja debido a la gran presión que se ejercía en el servicio de cirugía y se quedó como la única R1 del Hospital General de Tijuana, es decir, la única residente de primer año. Después de muchos pacientes atendidos, historias inolvidables y momentos de mucho estrés, en poco tiempo se había convertido en jefe de residentes. En ese tiempo, fue la primera mujer en lograrlo.

Esos años en el Hospital General la hicieron sumamente sensible a la problemática de la obesidad; pudo ver la manera en que sus consecuencias afectan a la familia e incluso a la sociedad, también pudo visualizar un momento en que los servicios de salud no pudieran atender a la cantidad de gente sufriendo de esta condición y enfermedades relacionadas.

Los siguientes años los dedicó a convertirse en una cirujana bariatra altamente preparada. Sus esfuerzos incluyeron una rotación en la reconocida Mayo Clinic en Rochester, Minnesota y en el Instituto Europeo de Telecirugía en Estrasburgo, Francia, donde años después regresaría en calidad de profesora.

En 2008 empezó la historia de LIMARP, el centro para la obesidad que fundó y dirige. Tenía una idea muy clara de lo que quería que fuera: un centro abierto a pacientes de todo el mundo, que tratara la obesidad desde el quirófano, con las técnicas más avanzadas, pero con el apoyo de un pro- grama integral único, que ayudara a los pacientes a lograr resultados sostenibles a largo plazo. También quería dar a sus pacientes la confianza de que estaban en las mejores manos. Este cometido llevó a LIMARP a convertirse en una de las primeras clínicas para la obesidad, fuera de los Estados Unidos, en ser certificada como Centro de Excelencia Internacional en Cirugía Bariátrica por la empresa Surgical Review Corporation y a ella como Cirujano de Excelencia; primera mujer en el mundo en obtener dicha distinción. Un poco después vino la certificación del Consejo General de Salubridad. Estas certificaciones las han refrendado periódicamente con excelentes calificaciones.

En muchas ocasiones la doctora Pompa ha dicho que nunca olvida que muchos ojos la voltean a ver, en especial los de su hijo, alumnos, equipo y colaboradores. Y como la mejor manera de predicar es con el ejemplo, en 2013 logró convertirse en fellow internacional del Colegio Americano de Cirujanos, siendo la primera mujer latina en lograr dicho esta- tus. En fechas más recientes, la Asociación America- na para la Cirugía Bariátrica y Metabólica también la ingresó a sus filas como fellow.

Con el fin de apoyar el avance de la cirugía bariátrica, creó su propia línea de instrumentos quirúrgicos de laparoscopía avanzada y bariátrica llamados Dr. Pompa Innovations, con la particularidad de ser funcionales para las manos generalmente más pequeñas de las mujeres cirujanas. Su interés por facilitar una salud óptima para sus pacientes en la fase postquirúrgica la llevó a formular una línea de suplementos bariátricos únicos en el país y ahora disponibles para pacientes de cualquier parte del mundo.

En 2019 fue tras otro de sus grandes sueños y egresó con honores del postgrado de Certificación en Liderazgo Quirúrgico de la prestigiada Escuela de Medicina de Harvard y con el fin de fortalecer sus habilidades administrativas, en 2019 empezó una maestría en Dirección y Gestión de Instituciones de Salud de la Universidad Anáhuac.

Esta preparación académica se suma a una larga lista de participaciones como asistente, profesora y ponente en diversos foros y congresos nacionales e internacionales a través de los años. Entre ellos des- tacan su repetida participación como ponente en congresos del International Bariatric Club en la Universidad de Oxford en Inglaterra y en Egipto, donde compartió su experiencia como cirujano bariatra mujer en América Latina, así como en el Foro Mundial de Masters en Cirugía Bariátrica y Metabólica en la Universidad de Harvard (2015).

Sus opiniones, trayectoria y logros han sido presentados en medios de comunicación tan importan- tes como las revistas Newsweek y Time, así como en medios de comunicación locales, que en 2014 cubrieron su inducción al Paseo de la Fama de Tijuana. De particular orgullo, fue la conferencia de Oprah Winfrey en la que diez de sus pacientes fueron presentados como ejemplo e inspiración para personas que desean transformar su vida y recuperar la salud.

Nunca alejada de lo que sucede en su país, la doc- tora Pompa fue nombrada profesora del curso de alta especialidad en cirugía bariátrica de la UNAM y elegida como una de solo 28 cirujanas del país perfiladas en el libro “Historias de Éxito, la Mujer en la Cirugía General».

SUS ABUELOS, INSPIRACIÓN Y SOPORTE MORAL Y ACADÉMICO

Isaac Newton alguna vez dijo que si la vida le permitió tener una visión más amplia, fue porque pudo pararse sobre hombros de gigantes. Esta es una de las frases favoritas de la doctora Pompa, quien nunca deja de mencionar el papel que sus mentores médicos tuvieron sobre su vida profesional, y siempre hace especial hincapié en la herencia que dos gigantes de nuestra ciudad le dejaron a ella y al resto de su familia. Hablamos del profesor Arturo Pompa Ibarra y de don Gustavo González Espinosa, sus abuelos paterno y materno, respectivamente.

El profesor Pompa fue uno de los más reconocidos y apreciados maestros de nuestra ciudad, exigente en temas académicos y de etiqueta, elegante en estampa y discurso, forjó desde las aulas el futuro de nuestra ciudad; instruyendo con especial dedicación a muchos de los empresarios y líderes que han hecho de Tijuana lo que ahora es.

Por su parte, don Gustavo González Espinosa, fue la figura paterna más importante para la doctora, así como su más grande maestro de vida. Pionero del comercio y las importaciones en Tijuana, don Gustavo fue legendario por su innovación, impecable gusto y ética profesional. Fue siempre un gran visionario en cuanto al futuro de la ciudad y a la vez un gran defensor de su historia y tradiciones. Por todos estos atributos académicos y profesionales, así como por su trayectoria y proyección mundial, la doctora Liza María Pompa González es una de las líderes más destacadas de Baja California.