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Días que no se deben olvidar.

“Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.”
– Francisco de Quevedo.

A nivel personal todos tenemos fechas que por su carga de valor resultan ser dignas de conmemorar cada año, sean positivas como un aniversario de bodas o cumplir años o de igual forma con alguna fecha que marque un evento lamentable como por el fallecimiento de alguien cercano. Lo mismo nos sucede como sociedad.

Hay coincidencias que ayudan a la reflexión. En estos días se cumple un año de los lamentables sucesos en Ayotzinapa y un año más de la masacre de Tlatelolco.

Fechas separadas por menos de una semana que además en ambas se han visto involucrados atentados contra estudiantes viéndose el gobierno involucrado. A décadas de distancia es increíble que existan similitudes así.

Con el suceso más reciente se han generado opiniones en contra de los estudiantes calificándolos como vándalos, aun y siendo cierto esto nadie merece terminar sus días como los 43 y mucho menos a tan corta edad.

Manifestar nuestras posturas, mientras sean de manera pacifica, no debe ser motivo para recibir algún tipo de represión (ni siquiera regaño) por parte de quien estamos en contra. Expresarnos resulta ser una de las pocas armas que nos quedan por lo que defenderla resulta básico y más aun en aquellos que por su etapa de vida empujan con mayor fuerza una agenda de libertades e igualdad como son los estudiantes.

Innegable resulta que a pesar del tiempo los estudiantes (y jóvenes en sí) no dejamos de ser un referente al momento de pensar en oposición civil hacia las malas administraciones, en los dos casos sus finales trágicos fueron a raíz de manifestar en conjunto y de manera organizada sus inconformidades a través de protestas en la calle siendo encabezadas principalmente por universitarios.

Ambos callan una verdad conocida por todos pero que esperamos sea dicha por quienes dirigen la nación, quienes elegimos para que nos gobiernen no pueden estar condenando a los estudiantes a una vida recortada solo por no coincidir en su visión. Y es que resulta lamentable que después de lo sucedido aquel rojo 2 de octubre décadas después tengamos una fecha similar.

No debemos olvidarnos de estos lamentables sucesos que es un motivante que nos recuerda porque es importante un cambio de rumbo.

Sean los 90s o la primera mitad del 2000 los estudiantes son luz de esperanza por sus ideas, que aunque a algunos les moleste el brillo deberán ser respetados. Solo así avanzaremos.

2 de octubre no se olvida. Vivos se los llevaron, vivos los queremos.

 

Por Gerardo Salas.

// El autor es coordinador de Juventudes Progresistas Baja California y ex presidente de la comisión estudiantil del Colegio nacional de licenciados en administración Tijuana.

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