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Argentina rinde homenaje a sus jugadores en la derrota

Una hora antes del partido en Buenos Aires se oían cohetes, vuvuzelas, bocinas por todas las calles, se veían los coches con banderas de Argentina, miles de personas con la camiseta de la selección, y cualquiera con el que te cruzase iba silbando el himno argentino de este Mundial: “Brasil, decimeeee qué se sienteeeeeee, tener en caaasa a tu papáaaaa…”. Era el mismo ambiente que se disfruta en cualquier ciudad después de ganar el Mundial. Pero Argentina lo celebraba antes.

A pesar de que Argentina no había hecho nunca lo que se dice un gran partido, la afición se entregó de lleno al sueño de que, después de haber perdido hace 24 años una final contra Alemania, esta vez era posible ganarles. Porque Argentina tenía a Messi. Y a Mascherano, al que le habían fabricado camisetas de héroe después del partido contra Holanda.

Cualquiera que no fuese argentino podría haber ido con las piernas temblando contra una Alemania que había demostrado ser mucho mejor equipo. Pero Argentina, contra todo pronóstico, se sentía campeona.Decenas de miles de hinchas —la prensa local calculaba que fueron cien mil— viajaron en caravana hacia Río de Janeiro. Y en las calles no se respiraba ningún miedo a la derrota.

Aficionados argentinos celebran en Buenos Aires el subcampeonato obtenido en Brasil 2014. /SILVINA FRYDLEWSKY (EFE)

Llegó la hora de la verdad y resultó que sí, que Argentina jugó su mejor partido. Y los delanteros —Higuaín, Messi y Palacio— le perdonaron la vida a Alemania. Fallaron ocasiones clamorosas de gol. El árbitro, Nicola Rizzoli, no pitó como penalti el golpe con la rodilla dentro del área del portero alemán a Higuaín. La etiqueta #EraPenal se alzó entre las más citadas de Twitter y competía con la de #ArgentinaCampeonBrasil2014. Pero cuando quedaban ocho minutos para que terminase la prórroga Alemania marcó su golazo. El silencio en Buenos Aires fue atronador. Pero estamos en Argentina. Y la afición se repuso como si todos fueran Mascherano. Terminó el partido y decenas de miles de porteños salieron a celebrar el desempeño de su equipo en Brasil. “Vamooos Argentinaaaaa”, se oía por las esquinas.

La policía detuvo a más de 30 personas y usó tanquetas de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los violentos

Al principio, todo discurría de forma pacífica en las calles. Al contrario de lo que ocurrió en Colombia, donde hubo varios muertos y heridos durante las celebraciones de la victoria; al contrario de lo que sucedió en Chile, donde las victorias se saldaron en la capital del país con disturbios, más de 500 autobuses dañados y 40 conductores heridos… En Argentina, el país de los barra brava, las victorias se habían celebrado en este Mundial de forma pacífica. Pero, en el día de la derrota, un grupo minoritario de vándalos  aguaron la fiesta a las decenas de miles de aficionados que festejaban de forma pacífica una derrota honorable. Los violentos comenzaron con el destrozo de unidades móviles de televisión. Cuando varios agentes intentaron rescatar un vehículo, fueron repelidos a pedradas. Continuaron saqueando locales, peleándose entre ellos y asaltando a otros viandantes. La policía recurrió a tanquetas de agua y gases lacrimógenos para dispersarlos. Al cabo de varias horas había ocho agentes heridos y más de 30 detenidos.

En la lista de tragos amargos hubo que anotar también la revancha de los brasileños a los que los argentinos habían tratado como “hijos” que tenía en casa a su papá. “Y los brasileños aplauden [a Alemania]… Yo no lo puedo creer”, lamentaba el comentarista de la Televisión Pública argentina al concluir el partido. “Yo estaría en el cine en estos momentos. Siete a uno y tres a cero… y aplauden…”. Y cuando se veía al árbitro italiano del encuentro, Nicola Rizzoli, el comentarista señaló: “Te comiste un penal más grande que el Maracaná. De vos, Rizzoli, jamás me voy a olvidar. (…) El título viaja para Alemania. Lo festejan también los brasileños. Bueno, algo tenían que festejar”.

El 11 de junio, Cristina Fernández había enviado un mensaje por Twitter a Dilma Rousseff donde decía: “A disfrutarlo y que la copa quede en la Patria Grande!”. O sea, en Latinoamérica. Finalmente, fue para Alemania, la primera selección europea que gana un mundial en América. Y lo hizo por 1 a 0, el mismo resultado con el que le ganó otra final a Argentina en Italia hace 24 años.

¿Y Messi? Finalmente no apareció como se le esperaba.

— «Maradona solo hay uno», lamentaba un hincha argentino en el canal Todo Noticias.

Al margen de las críticas puntuales, las bocinas siguieron sonando hasta bien entrada la noche. Y no dejaban de llegar aficionados con banderas argentinas al Obelisco de la Avenida 9 de Julio, donde suelen celebrarse las grandes victorias deportivas.

Fuente: elpais.com

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