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“100 años de mutualismo en Tijuana”

TIJUANA SE VISTIÓ DE GALA para celebrar por todo lo alto los primeros cien años del Benemérito Centro Mutualista de Zaragoza, primera asociación civil de la ciudad. El pasado 14 de agosto agremiados e invitados se congregaron para conmemorar el centenario de la institución a la vez que se dio la bienvenida a los nuevos miembros de la sociedad, entre ellos, a la presidenta municipal Karla Patricia Ruiz Macfarland. Sorpresivamente para muchos de los presentes, Ruiz Macfarland acudía al evento no solo a representar al ayuntamiento sino a tomar protesta, jurando los estatutos, como mutualista.

¿Qué es el mutualismo? En palabras del actual presidente del centro Leoncio Fortunato Amador, el mutualismo se podría definir como “un ideal que tiene como prioridad la unión entre sus agremiados en la búsqueda de la superación personal, espiritual y cultural mediante la ayuda mutua, hay dos comisiones fundamentales para lograr el fin humanitario de la organización, la comisión de Sanidad y la comisión de Funeral.

En caso de que algún socio pase por algún tipo de dificultad de salud existe un fondo para socorrerlo; así mismo, la sociedad se responsabiliza de los gastos funerarios en caso de que fallezca alguno de sus miembros”.

Es decir, las sociedades mutualistas tienen como objeto la solidaridad entre miembros de un mismo gremio o varios que permita hacer frente a sus dificultades de manera conjunta. El mutualismo fungió como el primitivo sindicato y la primitiva seguridad social, tuvo su origen en Europa y su aparición fue fundamental para que el trabajador de la naciente era industrial pudiera agruparse y organizarse en la defensa de sus derechos.

La Confederación Nacional de Sociedades Mutualistas A. C. es el organismo nacional en torno al cual se aglutina el mutualismo en México, a su vez, la Organización de Entidades Mutuales de las Américas es el órgano rector que reconoce y coordina a las organizaciones mutualistas de América, cuyo secretario de la mesa ejecutiva Juan Ignacio Arroyo Verástegui, hizo acto de presencia acompañando a sus pares tijuanenses, en la conmemoración de sus primeros cien años de historia.

El Centro Mutualista además de promover la unión entre sus miembros ha sido un activo promotor del desarrollo educativo y artístico en la sociedad tijuanense, tal es así que cuenta en su recinto con la primera biblioteca de la ciudad inaugurada en 1925, también tiene en propiedad el Teatro Zaragoza que ha acogido en su interior diversos espectáculos de toda índole. Si bien es cierto que las decisiones y el futuro de la organización se discute únicamente entre sus miembros, tanto las instalaciones como sus actividades son abiertas al público.

Entre los eventos destacados se encuentra sin duda el ya tradicional concurso de oratoria, así como la carrera del 5 de mayo, por mencionar algunos.

La financiación de la sociedad corre a cuenta de las cuotas que “religiosamente” aportan sus socios, a su vez, la renta de los espacios con los que cuenta la institución, provee de recursos para su mantenimiento, siendo ésta, una de las principales fuentes de ingresos.

El mutualismo en Tijuana enfrenta como principal reto, de cara al futuro, una necesaria renovación generacional. Según Fortunato Amador “algunas de las sociedades en la ciudad han desaparecido, es difícil mantenerse ahorita con tantas distracciones que hay para los jóvenes, tenemos que luchar para crecer”. Es notorio que existe un distanciamiento de la juventud local con la participación en este tipo de asociaciones que, con el paso del tiempo, corren el riesgo de una eventual desaparición.

No existe un número máximo de socios que puedan for- mar parte de la institución y la invitación a sumarse activa- mente como nuevo miembro está abierta a la sociedad en general, teniendo como límite para solicitar el ingreso, los 65 años. Para acceder se lleva a cabo el llenado de una solicitud, posteriormente la comisión de investigación y la dicta- minadora formalizan la aceptación del nuevo socio.

Las asambleas realizadas tienen como finalidad discutir temas relacionados al porvenir del centro, así como la celebración de elecciones para su mesa directiva. Los estatutos, de manera textual, prohíben la discusión de asuntos políticos y religiosos a fin de mantener el espíritu de fraternidad que les caracteriza como sociedad.

La celebración del primer centenario del Benemérito Centro Mutualista de Zaragoza deja un importante recordatorio para la ciudadanía acerca de la necesidad de la participación de la gente en las organizaciones sin ánimo de lucro, ya que a partir de su actividad a principios del siglo XX tijuanense es que se fomentó el estudio, las artes y la solidaridad entre trabajadores, en una época donde el aparato estatal no tenía el alcance para desarrollar este tipo de funciones. Hoy día, los esfuerzos gubernamentales siguen siendo a todas luces insuficientes para garantizar la cohesión y el progreso de la sociedad tijuanense, retomar la vía de las asociaciones civiles como principal motor de nuestro fortalecimiento como ciudadanía sería un importante paso de cara a los trascendentales retos que enfrentaremos como colectivo.