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Liderazgo a mano alzada

Ser líder no es fácil, si uno quiere enfrentar el reto de dirigir el destino de otros, se enfrentará sin duda a la necesidad de formarse en habilidades técnicas y humanas. Las habilidades técnicas son el requisito de entrada a la posición de liderazgo, si usted va a ser líder de manufactura en una fábrica es imprescindible que sepa de procesos de producción, sea experto en estadística, conozca de administración de personal y pueda identificar por lo menos a nivel básico los indicadores financieros sobre su negocio; pero si usted quiere ser un líder extraordinario debe también desarrollar sus habilidades humanas, deberá por ejemplo trabajar en la consciencia de sí mismo, en su capacidad para relacionarse con los demás, en su capacidad de adaptación al cambio y a la presión del trabajo y también en su capacidad de transmitir una visión de optimismo a sus seguidores. Un presidente de la república está obligado tener las habilidades técnicas y humanas que ese puesto requiere, y de no contar con ellas, debe integrar un equipo formado por personas que las tengan, valorarlas y aprender a trabajar en equipo.

Mi mayor ilusión y deseo es que a nuestro presidente le vaya bien, coincido 100% con su diagnóstico de la situación que vive México, sin embargo, como profesional de la consultoría y el desarrollo humano, no puedo dejar de observar ciertas conductas que considero totalmente equivocadas de su forma de liderar, aquí las más relevantes.

Independencia Emocional

Una característica importante de un buen líder es su Independencia Emocional, los líderes requieren la capacidad de evaluar una situación y, después de haber tomado en cuenta todos los factores, decidir, aunque la decisión que tomen sea impopular. Cuando un líder toma decisiones “a mano alzada” o basándose en la voluntad de los que dirige manda una doble señal muy peligrosa, por una parte, le está trasladando a los dirigidos la responsabilidad de lo decidido; pero más grave todavía, está evadiendo una responsabilidad que sólo a él le corresponde, la de evaluar y decidir, con base en su capacidad y acceso a información privilegiada, la mejor alternativa.

Delegar es confiar

Nuestro presidente ha formado un equipo de trabajo considerando dos aspectos muy importantes: La Capacidad y la Lealtad. Un líder requiere a su lado a las personas idóneas para desarrollar una función específica, pero cuando el líder asigna a alguien una función debe confiar en que la persona es lo suficientemente capaz para desarrollar su labor. Desafortunadamente en el caso de nuestro presidente ha ocurrido que las decisiones, opiniones y sentimientos de los miembros de su gabinete han sido desmentidas, corregidas o ignoradas por el jefe del ejecutivo; esto revela dos posibles problemas: O bien las personas fueron seleccionadas más por su lealtad que por su competencia y por lo tanto es necesario estarles “corrigiendo la plana” ya que son de sabida incompetencia, o bien el líder es incapaz de confiar en ellos y entonces estaríamos ante un caso de un líder incompetente que simplemente “no deja hacer”. Cual-quiera de los dos escenarios anteriores habla mal de nuestro presidente, el primero lo ubica como un líder sin el talento de elegir a los perfiles adecuados para un puesto dado, el segundo lo ubica como alguien incapaz de confiar en sus colaboradores. Desafortunadamente, la evaluación de las habilidades de liderazgo de nuestro presidente hasta el momento no es muy alentadora.

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