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La singular historia de un alcalde honesto que recibió un gobierno quebrado y lo hizo funcionar con honestidad y sin endeudarlo de nuevo Marco Novelo, presidente municipal de Ensenada

No es mago ni malabarista, pero sí tiene algo de equilibrista, porque entre la asfixiante crisis financiera que le heredaron dos administraciones anteriores, Marco Novelo, pudo frenar la tendencia de endeudamiento, sacar de la parálisis a la burocracia, brindar los servicios a que están obligados y realizar obra pública, todo ello con rigor fiscal y gestoría de recursos. Puso en equilibrio unas finanzas municipales que parecían no tener fondo, por la enorme deuda endosada irresponsablemente por dos administraciones anteriores.

Pero no sólo se requería disciplina financiera y gestoría de recursos. Se necesitaba ponerle un alto a la corrupción en el gobierno y con ese ánimo y voluntad política inició su travesía el presidente municipal de Ensenada, Marco Novelo, en diciembre de 2016.

A unos meses de concluir su encargo, el alcalde ensenadense respira profundo y recuerda cómo le entregaron la hacienda municipal a finales de 2016. Recibimos el gobierno con una deuda de 1 mil 955 millones de pesos, de manos del alcalde saliente.

Si en 2013 se paralizó literalmente la administración municipal con una deuda de 600 millones de pesos, heredados por la gestión de ese trienio, parecía casi imposible que nosotros lograríamos frenar esa especie de tsunami que se nos venía encima en 2016 y, además, hacer funcionar el gobierno para los ensenadenses.

No fue tarea fácil

Pero Marco Novelo sí consiguió limpiar y levantar la imagen de Ensenada; si pudo hacerla confiable para que el gobierno federal la apoyara con recursos; para que los empresarios volvieran a invertir en desarrollos turísticos y hoteleros.

Hoy Ensenada ha superado la etapa crítica que osciló entre el inminente colapso financiero y la parálisis operativa, pero para ello se requería un hombre distinto a los conocidos valores de la política. El puerto bajacaliforniano requería un político honrado, conciliador con los poderes y las corrientes políticas, gestor de altura y, por supuesto, ejemplo de honestidad para su equipo de trabajo.

Con esta visión impuso en su gobierno la disciplina fiscal, la austeridad sin concesiones en todas las áreas de la administración; a su pesar, recortó personal de confianza, multiplicó los recursos disponibles para hacer más con menos, y fue implacable contra los actos de corrupción.

Y fue precisamente por su campaña contra la corrupción como el presidente municipal de Ensenada consiguió limpiar la imagen de Ensenada que hasta antes del 2016 estaba manchada por el despilfarro, la sospecha y la enorme deuda. Y con ello, que el gobierno federal aportara recursos adicionales a los programas habituales.

Entre 2017 y 2018, la administración de Marco Novelo ejerció 701 millones 065 mil 875 pesos provenientes de programas federales, un 80 por ciento más que el presupuesto gestionado y ejercido por el gobierno que le precedió. Pero para conseguir esos fondos federales, Marco Novelo no se acobardó cuando vio la hacienda exigua y con apenas fondos para pagar la parte operativa de la administración. Impuso la austeridad y la decencia gubernamental, levantó el espíritu de la burocracia de base y de confianza, se puso el traje y se marchó a la capital del país a conseguir recursos frescos para su castigada administración.

Por eso ha ejercido los recursos federales que ha ejercido

Lo mismo hizo en el estado. Sin importar la camiseta partidista del gobernador de Baja California, el presidente municipal de Ensenada trató con Kiko Vega la realidad de Ensenada, y pudo obtener recursos para realizar obra pública, con recursos federales, estatales y municipales combinados.

Los gobiernos federal y estatal, no veían al alcalde de Ensenada como un priista si no como un gestor de recursos para “sacar de la barranca” a una ciudad que gobiernos anteriores la habían prácticamente saqueado.

Esa vocación pluralista y diplomática del alcalde salvó a Ensenada del colapso financiero, de la parálisis operativa y de la crisis política que habría sobrevenido si el presidente municipal Marco Novelo se cruza de brazos en diciembre de 2016 cuando recibió un gobierno desfondado, y con una burocracia reclamando sueldos y prestaciones retenidas.

Sin embargo, para ganarse la confianza social, empresarial y política, tuvo que poner el ejemplo. La sociedad no participaba, pues ya había vivido la experiencia de dos administraciones anteriores, cuyos gobiernos se habían aprovechado de la oportunidad de servir y se habían servido del presupuesto.

Gracias a su origen empresarial, poco a poco se fue ganando al sector privado organizado de Ensenada para que participaran con él en los proyectos más indispensables para una ciudad eminentemente turística. Gracias a su empatía logró realizar con inversionistas locales, nacionales y extranjeros, desarrollos hoteleros y turísticos muy importantes para el desarrollo del puerto.

A su vez, la comunidad comenzó a ver obra pública en sus colonias, a pesar de los compromisos con acreedores de la deuda heredada que le dejaban poco margen de maniobra para ejercer un gobierno más robusto en cuanto a atender todas las necesidades sociales.

A propósito de compromisos, Marco Novelo nos recuerda que a su gobierno le costó un promedio anual de 100 millones de pesos el pago de deuda, entre intereses, multas y recargos. Aún así, hizo maniobras de equilibrista para poder atender compromisos heredados con bancos, hacer funcionar la administración y llevar obra pública a la comunidad ensenadense.

El gobierno de Marco Novelo dejará una deuda de 294 millones de pesos, de un crédito inicial necesario para el funcionamiento de su administración, la mitad de la deuda dejada por el ex edil del XX ayuntamiento de Ensenada (600 millones de pesos), y sumamente inferior a los 1mil 955 millones de pesos que dejó el alcalde siguiente.

Con sus valientes medidas, el alcalde Marco Novelo frenó la lógica del endeudamiento que hoy tendría postrado al ayuntamiento del próximo gobierno municipal. Consiguió sanear la administración pública del municipio, con disciplina fiscal y reduciendo gasto.

Las medidas restrictivas con el gasto, de ahorro y austeridad, permitieron al gobierno de Marco Novelo obtener más resultados benéficos para la administración municipal. Consiguió reducir el déficit de 462 millones a 179 millones en el actual ayuntamiento. Es decir, la disciplina impuesta por el alcalde hizo que se gastara menos y que se mejorara la recaudación de recursos.

Pese a que algunos críticos no quieren ver la diferencia, no hay en la memoria pública ni en los medios informativos, testimonios ni huellas de que Marco Novelo fuera ladrón del presupuesto, que se corrompiera, que permitiera la corrupción, que se endeudara irresponsablemente, que se conformara con hacer nada en vez de salir a buscar recursos para su comunidad como en realidad lo hizo.

Marco Novelo es un político ejemplar, singular y carismático que en-tendió y se amoldó a las necesidades de la gente. Hizo un gobierno como el pueblo quería: cercano y que hablara el mismo lenguaje que ellos.

Con lo que tenía en las arcas municipales y con lo que conseguía en la capital del país, el presidente municipal Novelo llevó los servicios básicos a la población, hizo bacheo y realiza (aún) pavimentación de calles con white topping con especificaciones superiores al resto de los municipios del estado.

Sin duda, un gran equilibrista, porque supo poner en el centro de su gobierno a los ensenadenses, pese a que a ambos lados lo “jalaban” inexorablemente las deudas de dos anteriores administraciones, y el limitado y comprometido presupuesto municipal de que disponía.

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