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Viene la más intensa batalla electoral

A tres meses de que se celebren las primeras elecciones concurrentes de gran magnitud en el país, en el que de manera simultánea se habrán de renovar poderes federales, locales y ayuntamientos, nos preparamos para ser partes de una contienda que promete ser muy intensa y creativa, en medio de la terrible pandemia por el Covid-19 que vienen azotando a todas las regiones de la nación y del mundo entero.

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Biden a un paso de la victoria, pero…

Tal como aquí lo adelantamos la elección presidencial de Es-tados Unidos se llevó a cabo de manera pacífica y sin disturbios ni insurrecciones como algunos analistas anticipaban. Lo anterior a pesar de que los resultados han sido por demás reñidos y todavía in-ciertos al momento de escribir este artículo. La sorpresa de la jornada fue sin lugar a dudas la recuperación mostrada por el republicano Donald Trump a quien las encuestas daban por muerto y con diferencias en los sufragios por más de diez puntos contra su rival demócrata Joe Biden.

El martes por la noche y luego de ganar Texas y Florida, Trump parecía colocarse en la antesala del triunfo y a punto de repetir el prodigio de hace cuatros años cuando derrotó a la ex primera dama Hillary Clin-ton de manera inesperada. Varios estados retrasados en el conteo de votos por correo como Michigan, Wisconsin, Pensilvania, Georgia y Wis-consin, mostraban una ligera ventaja hacia Trump que de haber sido de-finitiva se habría concretado su reelección.

En estos momentos –miércoles a las 8 de la noche- la victoria de Joe Biden luce inminente, tiene en la bolsa 264 votos electorales y será cuestión de que la ligera ventaja en Nevada se confirme para alzarse co-mo el nuevo presidente de los Estados Unidos. Para ganar Trump necesita obtener los últimos cuatro estados en conteo: Pensilvania, Carolina del Norte, Georgia y Nevada. En los tres primeros lleva ligera ventaja, pero en Nevada va perdiendo por un margen de 0.6 puntos cuando falta sumar el 20 por ciento de los votos. Si tomamos en cuenta que Nevada fue ga-nado en el 2016 por Hillary Clinton, es muy probable que Biden consiga la victoria en las próximas horas, aunque no hay que descartar otra sorpresa. La durísima pelea que se dio en este proceso electoral en Nor-teamérica arroja varias lecturas: la primera que el país está hoy más dividido, entre liberales y conservadores, que hace cuatro años cuando Trump perdió en votos populares pero ganó por amplio margen en los estados.

La segunda realidad es que pierda o gane Trump, su movimiento po-pulista, reformador y a la vez tradicionalista seguirá vigente por varios años más. Hay que entender al elector norteamericano y no desestimar sus deseos: Trump representa el retorno al auge del pasado norteamericano cuando ese país era líder indiscutible en el mundo en materia po-lítica, económica y militar. En los últimos lustros esa hegemonía se de-terioró al grado que Estados Unidos fue víctima en su propio terreno de actos terroristas pavorosos al tiempo que otros países se apropiaban de su economía como el caso de China.

El trumpismo aglutina además los sentimientos morales del nortea-mericano tradicional que es fiel a su religión, mantiene sus valores familiares y está dispuesto a defender el derecho a la vida y el matrimonio heterosexual. Es evidente que la sociedad yanqui ha cambiado de ahí esta polaridad ideológica que hoy se manifiesta en las urnas. Pero el norteamericano es pragmático, por ello las diferencias de votos serán dirimidas en las instancias legales y pronto –así lo esperamos- saldrá humo blanco para conocer el nombre y apellido de quien tomará la presidencia de Norteamérica a partir del 20 de enero del 2021 y durante los siguientes cuatro años. Entre los perdedores de esta contienda hay que anotar a las empresas y medios de comunicación que elaboraron encuestas que resultaron falsas y desproporcionadas al igual que en el 2016. Actualmen-te la diferencia en el voto popular entre Biden y Trump es menor al cinco por ciento cuando algunos sondeos hablaban del triunfo del demócrata por un margen del diez al doce por ciento.

Como comunicador debo admitir con pena que las encuestas electorales no funcionan –al menos en procesos cerrados- y por lo mismo los medios informativos deberían abstenerse de difundir estos trabajos que confunden al electorado y minan la credibilidad de los propios medios.

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Las omisiones del informe de AMLO

Es por demás, habíamos abrigado esperanzas de que Andrés Manuel López Obrador utilizara su segundo informe de gobierno para retomar el rumbo del país, pero nos equivocamos una vez más. El mandatario aseguró que su principal legado “será purificar la vida pú-blica de México” y que ya se acabó la robadera de los de arriba.

Pero de los contratos sin licitaciones y de las empresas consentidas del sexenio no dijo ni pío. López Obrador no tuvo empacho en presumir que “en el peor momento contamos con el mejor gobierno.

Estamos enfrentando dos crisis… y vamos saliendo adelante”. Una vez más despreció hablar de las cifras dramáticas, en especial los 65 mil muertos por la pandemia, y ni pío sobre los escándalos de su administración, entre renuncias, intrigas y la evidente descoordinación.

El presidente de la República se vanaglorió de no haber emprendido un rescate económico elitista y en cambio apoyar a 23 millones de familias de manera directa sin intermediarios. Empero olvidó mencionar que más de dos millones de mexicanos permanecen sin empleo y 4.2 millones más están subocupados, es decir realizan trabajos de tiempo parcial.

López Obrador aseguró que tres millones de agricultores y pescadores reciben recursos del gobierno además de fertilizantes gratuitos, pero una vez más ni pío dijo sobre el incremento o descenso de la producción agropecuaria y pesquera en el país.

La cancelación de la reforma educativa que tanto esfuerzo costó lle-varla a cabo, fue destacada por el mandatario, aunque no expresó media palabra sobre la calidad de la educación y los programas o esfuerzos para llevar a México a otro nivel de enseñanza.

López Obrador se paró el cuello al anunciar un incremento del 10 por ciento en el envío de las remesas de los paisanos a México en beneficio de diez millones de mexicanos.

Olvidó el tabasqueño aclarar que ello se debe a los recursos recibidos por el gobierno de Donald Trump y a la demanda de las familias me-xicanas por la gravedad de la crisis.

En este informe no se peleó con los hombres del dinero y los reconoció porque “la mayoría no despidió a sus empleados”, porque aceptaron aumentar en 20 por ciento el salario mínimo y aportar más para pensionar mejor a los trabajadores.

Pero ni una palabra sobre sus constantes ataques a la clase empresarial por cuestionar en repetidas ocasiones sus políticas. Menos mal que ponderó la entrada en vigor del nuevo tratado comercial con Esta-dos Unidos y Canadá que su gobierno recibió prácticamente negociado, pero que a decir verdad es en estos momentos la principal palanca económica contra la crisis económica.

López Obrador destacó el éxito de su en-cuentro con Donald Trump en Washington, em-pero nada agregó sobre su rechazo a entrevistar-se con otros jefes de estado.

A diferencia de lo expresado semanas atrás, el tabasqueño aseguró que “estamos avanzando en el combate a la delincuencia”, presumió que bajó el número de secuestros, feminicidios y ro-bos en hasta un 30 por ciento que bien se explica por la pandemia, pero ignoró abundar sobre el delito más grave y sentido que es el homicidio doloso y que el pasado mes de agosto rompió todo récord al registrarse un promedio diario de 100 asesinatos.

Finalmente, el presidente mexicano prefirió no tocar el escándalo de corrupción del ex director de Pemex, Emilio Lozoya Austin, que tanto explo-tó en las últimas semanas. Quizás por lo mismo ni pío dijo sobre el video donde aparece su hermano recibiendo recursos de manera ilegal para Morena. Es por demás, no vemos como pudiera llevarse a cabo la cacareada transformación de México.

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Trump y AMLO lograron su cometido

“Más sabe el diablo por viejo que por diablo”, sentencia el antiguo refrán que se aplica de manera espléndida al encuentro que sostuvieron Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump.

Al norteamericano le urgía para su campaña electoral un baño latino y que mejor muestra que recibir en su domicilio de Washington al Presiden-te de México, cuyo liderazgo con la comunidad mexicoamericana no pue-de negarse por su victoria contundente en junio del 2018.

Trump sabe además que su alianza con AMLO será clave en los próximos meses para lograr su reelección el primer martes del próximo mes de noviembre, por ello fue extremadamente cuidadoso en el trato y en su discurso con su homólogo mexicano.

A su vez López Obrador estaba por demás necesitado de un espaldarazo internacional, le apuraba salir por unas horas del infierno al que ha llevado a México para tomar oxígeno y recuperar energías.

Como buen ladino de la política sabía que el inquilino de la Casa Blanca no lo iba a traicionar en esta ocasión porque a ambos les convenía que esta cumbre fuera exitosa cuando menos en imagen pública, aunque no se hayan logrado acuerdos sustanciales.

López Obrador aprovechó la ocasión para publicitar su austeridad como funcionario público: viajó en clase turista de línea comercial, llevó una comitiva reducida, se hospedó en la casa del gobierno mexicano y permaneció solo dos noches en el extranjero.

Trump aprendió la lección del 2016 cuando se metió al corazón de Los Pinos como candidato presidencial para ofender a Enrique Peña Nieto y después presumir de haber logrado un acuerdo con México pa-ra que pagara el muro fronterizo, lo cual fue totalmente falso.

El magnate ganó votos con su periplo a la capital azteca, pero se echó encima el repudio de la sociedad mexicana que todavía no le perdona sus agravios contra nuestro país.

El miércoles en la Casa Blanca se pronunciaron frases que meses atrás jamás hubiéramos imaginado que saldrían de las bocas de ambos mandatarios. Dijo Trump que “en los Estados Unidos las contribuciones extraordinarias de mexicoamericanos se sienten en todas las industrias, las comunidades y en todos los lugares de nuestra nación, del comercio a la ciencia y en todos lados el pueblo mexicano es valioso”.

A su vez López Obrador asentó: “Quise estar aquí para agradecerle al pueblo de Estados Unidos, a su gobierno y a usted presidente Trump por ser cada vez más respetuoso con nuestros paisanos mexicanos… y porque ha ayudado al país en el comercio y en el combate al Covid-19”.

Ya encarrerado, el mandatario elogió a Trump porque “se ha comportado hacia nosotros con gentileza y respeto, nos ha tra- tado como lo que somos: un país digno, libre, de-mocrático y soberano”.

Antes el jefe de la Casa Blanca aseguró que la relación entre ambos países nunca había sido tan estrecha como hoy y no tuvo empacho en lanzar loas para él y su invitado: “Estamos haciendo un trabajo magnífico, compartimos amistad, relación, sociedad y nuestra relación se basa en confianza, respeto mutuo y en la dignidad de ambas naciones”.

El encuentro, pues, estuvo salpicado de alabanzas y medias verdades, quizás sea mejor así por-que de haber salido a flote la inconmensurable lista de conflictos entre ambas naciones, aquello se habría convertido en una pelea campal sin límite de tiempo.

Es muy probable que en el tema energético se le haya pedido a AMLO más apertura, así co-mo más arrojo en el combate contra la delincuen-cia organizada.

A su vez México debió demandar un mejor trato a los indocumentados, la reapertura de la frontera y un aumento en las inversiones norteamericanas a México.

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Es urgente un cambio de estrategia

A casi un año de implantada, es evidente que la estrategia de seguridad del gobierno federal no está funcionando. El operativo fallido en Culiacán, Sinaloa, y la atroz masacre en Bavispe, Sonora, dejan clara evidencia de ello.

En ambos casos el crimen organizado demostró su capacidad de fuego, su poderío y su furia.

No les importa asesinar a quien se les ponga enfrente ni siquiera cuando se trata de mujeres y niños indefensos.

¿Acaso va a ser efectivo responder con abrazos y tibias exhortaciones cuando estamos frente a un ejército civil armado hasta los dientes y dispuesto a todo?

Es evidente que emprender una nueva estrategia de seguridad no será posible en el corto plazo ante la cerrazón del presidente López Obrador de responder a los ataques de los carteles de la droga.

Quizás tengamos que esperar peores atentados como sucedió en Colombia con el cártel de Medellín que recurrió a bombazos en aviones y centros comerciales para impedir la extradición de Pablo Escobar y sus secuaces.

El gran error del gobierno de AMLO es su diagnóstico en el tema de seguridad y violencia.

López Obrador insiste una y otra vez que el neoliberalismo y la corrupción de los últimos treinta años provocó esta espiral de violencia ante la pobreza y falta de oportunidades de los jóvenes.

Si eso fuera verdad entonces Chile, Panamá, Costa Rica y Brasil, además de los países europeos y el mismo Estados Unidos, estarían envueltos en una ola de homicidios similar a la de México.

Pero no es así. La pobreza puede incrementar el número de los delincuentes comunes pero nada tiene que ver con la configuración de los grandes carteles del narcotráfico.

Los altos índices de criminalidad en el país no están en los estados más pobres como Chiapas, Oaxaca y Tlaxcala, sino en regiones desarrolladas como Jalisco, la ciudad de México, Sinaloa, Tamaulipas, Sonora y Baja California.

Es pues una falacia el argumento de López Obrador que quizás le permite granjearse las simpatías de los mexicanos marginados, pero al mismo tiempo alienta la impunidad y la fortaleza de los grupos criminales.

La realidad de la violencia en México es bastante simple: por la demanda de drogas, la corrupción y la complacencia de las autoridades, el crimen organizado sentó sus reales desde hace unas dos décadas y ningún gobierno ha sido capaz de frenarlo. En su editorial del pasado martes, The Wall Street Journal advierte que si México no puede controlar su territorio, Estados Unidos tendrá que hacer más para proteger a los norteamericanos de los carteles de la droga. Prácticamente coloca al gobierno mexicano bajo el dominio del crimen organizado.

Pero el editorial del prestigioso diario revela un dato impresionante: Estados Unidos ha contribuido a esta violencia desenfrenada al gastar -sólo en el 2016- cerca de 150 mil millones de dólares en la compra y consumo de cocaína, heroína, metanfetaminas, mariguana y fentanilo, la destructiva droga de moda.

Con una tercera parte que se quede en México -suponiendo que así suceda- los narcos tendrían cada año 50 mil millones de dólares para armar un potente ejército y corromper a cuanta autoridad se les atraviese en el camino.

López Obrador tiene que darse cuenta que a estas alturas del negocio de las drogas lo que menos importa es el neoliberalismo y la pobreza de los mexicanos. Nuestro país tiene una inmensa frontera con el país más rico del mundo y el que más consume drogas, es pues un asunto de mercado y ubicación.

Esperamos que no tenga que suceder otra gran tragedia para que AMLO y su gabinete actúen y en-tiendan su gran responsabilidad histórica ante hechos tan graves como la ejecución cobarde y ruin de tres mujeres y seis niños de la comunidad mormona de Sonora y Chihuahua.

frace destacada: ¿O quizás tengamos que esperar peores atentados? pie de foto: El gran error del gobierno de AMLO es su diagnóstico en el tema de seguridad y violencia.

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Lanza Trump amenaza velada

El presidente Donald Trump regresó esta semana a las costas de California luego de 18 meses de ausencia, pero en esta ocasión el enemigo a vencer no fue México ni tampoco sus migrantes.

Quizás usted recuerde que, en marzo del 2018, Trump visitó San Diego para revisar los ocho prototipos de su controvertido muro fronterizo y ahí aprovechó para despotricar en contra de los indocumentados de México y Centroamérica.

El pasado martes el mandatario yanqui viajó de nuevo al estado más rico de la Unión Americana para encabezar eventos de recaudación de fondos para su campaña de reelección en las ciudades de San Francisco, Los Ángeles y San Diego.

A diferencia de otras democracias como la mexicana, en Norteamérica el presidente en turno puede utilizar el avión oficial, su equipo de colaboradores y su horario de trabajo, para realizar actividades de proselitismo político.

A poco más de un año de las elecciones presidenciales, Trump se muestra urgido por allegarse de fondos y de promover su imagen ante el avance de los precandidatos demócratas en recientes encuestas, en especial el ex vice presidente Joe Bidden. Trump se mantiene arriba en las encuestas por márgenes que oscilan entre los 5 y los ochos puntos, pero evidentemente todavía no asegura su reelección.

En este periplo el inquilino de la Casa Blanca se lanzó fuerte en contra de los indigentes o vagabundos sin hogar, un problema muy grave en California que afecta a unas 130,000 personas.

Trump dijo que lanzaría un programa para ayudar a los llamados “homeless”, pero antes los acusó de dañar la imagen de ciudades prestigiosas como Los Ángeles y San Francisco.

Mencionó que buen número de los indigentes son inmigrantes de otros países que aprovechan su permanencia en Estados Unidos y en ciudades prósperas para dañarlas, declaración que levantó gran polémica por la falsedad de la misma.

Al llegar a San Diego, luego de pisar las metrópolis de San Francisco y Los Ángeles, Trump se dirigió a la zona de Otay Mesa para supervisar los avances del muro que aseguró será impenetrable y que tampoco -dijo- podrá ser escalado por inmigrantes o personas cargadas con drogas.

Se trata de una barda de 18 pies de alto y 14 millas de construcción que fue terminada el mes pasado gracias a los recursos que finalmente le fueron aprobados semanas atrás por el congreso norteamericano. Un muro paralelo de 30 pies de altura está también en construcción.

En el evento, el mandatario elogió los esfuerzos de México y en especial de los militares mexicanos en su trabajo para contener la ola de migrantes procedentes de Centroamérica.

Sin embargo, no perdió oportunidad para lanzar una amenaza velada al gobierno de López Obrador al señalar que bastaría aplicar un arancel del 5 por ciento a los productos mexicanos para pagar el famoso muro, pero -añadió- no será necesario porque el vecino país está haciendo muy buen trabajo.

En suma, Trump no ceja en su lucha contra la inmigración ilegal a pesar de que el gobierno de Estados Unidos otorga año con año miles de actas de naturalización para extranjeros radicados en ese país.

En los últimos diez años un total de 7.4 millones de extranjeros recibieron legalmente la ciudadanía norteamericana y solo en el 2018 fueron 756,800 los naturalizados, un 16 por ciento más que en el 2014.

De implementarse un programa como el Simpson–Rodino de los años 80, la cantidad de inmigrantes regularizados sería muy similar al de los ciudadanos naturalizados.

Trump regresó a Washington el miércoles por la tarde sin que se conozca todavía si logró reunir la meta de 15 millones de dólares para su campaña, durante las comidas y cenas programados en su gira por California.

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Cae el primer pez gordo

Sin duda el encarcelamiento de la ex secretaria del gobierno de Peña Nieto, Rosario Robles Berlanga, ha sido la noticia de mayor impacto a nivel nacional durante esta semana.

La orden de un arresto preventivo la dio el juez Luis Felipe Delgadillo el martes pasado luego de que Rosario Robles fue sometida a un largo interrogatorio por el sonado caso de la “Estafa Maestra” en donde dependencias federales, universidades y otras organizaciones públicas birlaron unos 5 mil 073 millones de pesos del erario público.

Aunque el confinamiento de Rosario fue celebrado ampliamente en las redes sociales, algunos medios de comunicación cuestionaron la acción del juez y otros se dieron a la tarea de defenderla cuando sabemos que la ex funcionaria pública no es ninguna blanca palomita.

Difícil entender la postura de escritores de prestigio, entre ellos Sergio Sarmiento, cuando primero se dedican a criticar a las autoridades por su falta de acción en materia de corrupción y luego las condenan cuando se deciden a tomar medidas al menos de tipo precautorio.

Estamos de acuerdo en censurar los excesos cuando por ejemplo un comando militar o policiaco irrumpe en un domicilio privado para arrestar a un presunto delincuente dejando una estela de daños y de sufrimiento entre los familiares del perseguido.

Pero el hecho de que Rosario Robles –quien por cierto se las sabe de todas, todas- sea obligada a quedarse en el penal ante el peligro de una fuga, no debiera provocar ningún malestar público salvo en el caso de la afectada y de sus abogados a quienes evidentemente les falló su estrategia.

En contraste, el ex director de Pemex, Emilio Lozoya, sobre quien pesan varias acusaciones graves, brilla por su ausencia y su abogado el controversial Javier Coello Trejo, se da el lujo de presumir que presentará a su cliente hasta que existan las condiciones legales para ello.

Ante ello preguntamos: ¿puede un abogado esconder abiertamente a un prófugo de la justicia sin caer en un delito grave?

Desde su llegada a la jefatura del gobierno de la Ciudad de México en 1998, en sustitución de Cuauhtémoc Cárdenas, Robles incurrió en escándalos políticos que se repitieron con cierta frecuencia a lo largo de su carrera política.

En mayo del 2001 fue acusada de beneficiar a constructores y de inflar los presupuestos para campañas de publicidad.

En esos años inició una relación sentimental con el empresario Carlos Ahumada, quien posteriormente fue a dar a prisión por participar en los video escándalos de funcionarios del gobierno capitalino de López Obrador, posterior al de Robles.

Como dirigente nacional del PRD, Rosario tuvo un desempeño desastroso que la llevó a renunciar en marzo del 2004 dejando al partido sin fondos y con una deuda millonaria.

En febrero del 2018 se destapó el mega escándalo de la “Estafa Maestra” en donde la Secretaría de Desarrollo Social desempeñó un papel central cuando Rosario Robles Berlanga era la titular.

Por todo lo anterior no debe sorprender que una figura siniestra con largo historial como Rosa-rio Robles se le dicte prisión preventiva en tanto se esclarecen el resto de los cargos en su contra.

Celebremos, pues, que la Fiscalía General y las autoridades judiciales hayan tomado el toro por los cuernos y no como ocurría en el sexenio de Peña Nieto quien sin el menor recato le dijo públicamente a la hoy inculpada: “No te preocupes Rosario”.

FRASE DESTACADA: Celebremos que las autoridades hayan tomado al “toro por los cuernos”

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No más fugas para el “Chapo” Guzmán

Uno de los casos judiciales más dramáticos, apasionados y atractivos en la historia contemporánea a nivel internacional, concluyó el pasado jueves.

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, mejor conocido como el “Chapo” Guzmán y considerado el narcotraficante más peligroso y huidizo de todos los tiempos, fue sentenciado a cadena perpetua por el juez Brian Cogan de la Corte Federal de Brooklyn, Nueva York, luego de un juicio que levantó enorme interés en México y en los Estados Unidos.

Lo que debió ocurrir hace varios años dentro del sistema judicial de nuestro país, tuvo que concretarse en la nación vecina luego de dos fugas de prisiones mexicanas y de una extradición realizada en enero del 2017.

En mayo de 1993, Guzmán escapó a un intento de asesinato por parte del cártel Arellano Félix en el aeropuerto de Guadalajara, Jalisco, que por una desafortunada confusión derivó en el homicidio del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.

El “Chapo” huyó hacia el sur del país y casi tres semanas después -el 9 de junio del mismo año fue capturado en la frontera de Guatemala y entregado a las autoridades mexicanas.

El primer gran escándalo internacional de Guzmán ocurre en enero del 2001 cuando escapa de la prisión en Puente Grande, Jalisco, escondido en un carro para la ropa sucia.

El gobierno del entonces presidente Vicente Fox pasó un trago muy amargo y lo que único que logró hacer fue procesar a 71 personas que participaron en la fuga, entre ellas quince funcionarios de dicha cárcel.

En esos años el “Chapo” se convirtió en una leyenda popular y mediática al grado que en el 2009 la revista Forbes lo incluyó en la lista de los hombres más ricos del mundo con una fortuna de 1,000 millones de dólares dejando lejos a narcos famosos como el colombiano Pablo Escobar.

En febrero del 2014, trece años después de su primera fuga, el “Chapo” fue capturado por elementos de la Marina en un condominio de Mazatlán, Sinaloa, cuando visitaba a su esposa y sus hijas gemelas. Ufano, el presidente Peña Nieto dio a conocer la noticia a través de un tuit.

Apenas 14 meses después, el narcotraficante realiza su espectacular huida del penal del Altiplano a través de un túnel por el que viajó en una especie de motocicleta. Peña Nieto y su secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, quedaron en el peor de los ridículos.

En octubre del 2015 logra escabullirse de las autoridades y finalmente el 8 de enero del 2016 el sinaloense fue capturado por tercera ocasión durante un operativo de la Marina en Los Mochis, Sinaloa.

En enero del 2017, luego de enormes rumores y controversias, Guzmán Loera fue extraditado a Nueva York para enfrentar los cargos de narcotráfico.

Este jueves la larga historia del capo de 65 años concluyó con la condena a cadena perpetua por delitos de narcotráfico, más 30 años por violencia con armas y 20 años más por lavado de activos.

Es sin duda un respiro para la seguridad de México, sin embargo, el mérito se lo lleva la justicia norteamericana que finalmente puso en el lugar adecuado a tan violento delincuente. Se llevará además los millones de dólares que tarde o temprano lograrán incautar al oriundo de Sinaloa.

Guzmán pasará los últimos años de su existencia en el inescrutable penal de Florence, Colorado, conocido como el “Alcatraz de las Montañas Rocallosas”. Nadie se ha escapado de ese recinto habitado por 376 presos de la más alta peligrosidad.

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Terminará reinado panista en BC

En materia electoral, Baja California se ha cocinado aparte en las últimas décadas y podría volver a escribir la historia dentro de tres semanas, cuando se llevarán a cabo comicios para gobernador, alcaldes y diputados locales.

Hace treinta años el país entero se cimbró políticamente cuando por primera vez se reconoció el triunfo de un candidato de la oposición para una gubernatura.

Ernesto Ruffo Appel, ex alcalde de Ensenada y dirigente del sector privado, arrasó en las elecciones locales para obligar al presidente Carlos Salinas de Gortari a otorgarle la victoria, cuando el PRI dominaba de manera autoritaria al país.

Años atrás se habían negado las gubernaturas a la oposición en Nuevo León, Sonora y Chihuahua, hasta que en 1989 se unieron varios factores para que en México surgiera el primer gobernador del Partido Acción Nacional.

Fue entonces relevante la actuación del sonorense Luis Donaldo Colosio, quien, en su calidad de presidente nacional del PRI, convocó a una conferencia de prensa para aceptar que las tendencias no le favorecían a su candidata Margarita Ortega Villa.

Desde aquel año el PAN ha controlado la gubernatura de Baja California, han sido cinco periodos con un total de seis gobernadores, toda vez que en octubre de 1998 falleció en el poder Héctor Terán Terán, quien fue sustituido por Alejandro González Alcocer.

En estas tres décadas han ocurrido los más disímbolos resultados electorales, incluyendo “carros casi completos” por parte del PRI y del PAN. Sin embargo, la gubernatura ha seguido en manos del blanquiazul a pesar de que el tricolor lanzó campañas dispendiosas con Jorge Hank Rhon en el 2007, y con Fernando Castro Trenti en el 2013.

En este 2019 todo indica que llegará el final del prolongado reinado panista de tres décadas. Dicen que todo por servir se acaba, pero en este caso el móvil de la debacle blanquiazul ha sido el gobierno sombrío, desaseado e inefectivo de Francisco “Kiko” Vega, quien poco logró en materia de seguridad y desarrollo para el dinámico estado fronterizo.

A ello se suma el despunte de la marca Morena, que en la pasada elección federal arrolló en la votación de diputados federales y senadores. PAN y PRI fueron borrados prácticamente del mapa electoral bajacaliforniano. Por ello luce como favorito el candidato de Morena, Jaime Bonilla Valdez, un empresario binacional metido a político, cuyo principal éxito fue el de apapachar a López Obrador en las dos últimas elecciones presidenciales.

Por cierto, estas elecciones serán para un periodo de dos años, tanto para el gobernador como para los alcaldes y diputados locales. La intención es empatar el calendario local con el federal.

En segundo lugar, se apunta el panista Oscar Vega Marín, ex funcionario estatal y federal con amplia experiencia; goza de buena imagen y simpatías, pero la desgastada imagen del PAN y del gobernador Vega no le ayudarán para superar a su principal contendiente.

Héctor Osuna Jaime, reconocido político local, va en tercer lugar con la marca Movimiento Ciudadano que tampoco parece que le servirá para lograr la victoria.

Aparte de las fallas de Kiko Vega, el PAN se equivocó al promover la reelección de alcaldes desgastados como Juan Manuel Gastélum en Tijuana y Gustavo Sánchez en Mexicali.

En ambas localidades Morena encabeza las en-cuestas con Arturo González y Marina Olmedo, respectivamente.

No obstante, las simpatías de los tijuanenses por el candidato del PRD, Julián Leyzaola, podrían llevarle a un sorpresivo triunfo. El teniente coronel Leyzaola fue director de Seguridad Pública en Tijuana y en Ciudad Juárez, en donde se ganó a pulso la fama de ser implacable contra el crimen organizado. Fue objeto de un atentado del cual salió vivo de manera milagrosa.

En Baja California podría repetirse el fenómeno morenista del año pasado, aunque lo más seguro es que los electores fronterizos se inclinen por un resultado multipartidista, en donde veamos gobernadores, alcaldes y legisladores de los más diversos colores y corrientes.

FRASE DESTACADA: El despunte de la marca Morena arrolló en la pasada elección federal durante la votación de diputados federales y senadores.

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