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Peligro extremo. Es claro: el alcohol y gasolina hacen una mezcla explosiva

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ES DIFÍCIL ENTENDER y más aún reconocer que el peligro extremo de los seres humanos son ellos mismos. Por regla general, se tiene el cuidado de no aproximarse a zonas peligrosas, a individuos conflictivos, a sitios donde se corre un alto riesgo, pero pocas veces los seres humanos incluyen dentro de tales riesgos, a sí mismos.

Un grupo de seis jóvenes, que salieron de juerga no imaginaron que se toparían con la muerte. Salieron a divertirse y dos de ellos, mujeres, terminaron sin vida. Es una verdadera tragedia. Nadie recordó aquella campaña que advierte que alcohol y gasolina hacen una mezcla explosiva. Que causan la muerte.

Pareciera la trama de una película trágica. Cuatro hombres y 2 mujeres decidieron salir de parranda y acudieron a un antro de la zona Centro de Tijuana.

Como dicen comúnmente, se pusieron hasta las chanclas. Total, casi salía el sol cuando decidieron abandonar el lugar. Iban en auto pero salieron volando. A poca distancia, debido al exceso de velocidad, se estamparon contra un muro de contención.

En el lugar fallecieron la conductora y una mujer, que le acompañaba de copiloto. Ambas de 33 años de edad. Cuatro jóvenes que le acompañaban, de 24 años cada uno, resultaron heridos.

Es fácil deducir que el alcohol les hizo perder la noción del riesgo. La gasolina hizo lo demás. Es terrible, que el alcohol haya enlutado a dos familias. Que una parranda haya terminado en tragedia.

Si alguien se los hubiese advertido, seguramente nadie lo hubiese creído. Dicen que nadie experimenta en cabeza ajena. Y es que es difícil imaginar que puedan encontrar la muerte en el fondo de un vaso de licor.

Nadie se acordó para qué servía el conductor designado. Quizás nadie estaba en condiciones de asumir ese papel. Ojalá que hechos tan lamentables sirvan de ejemplo a otras personas y que los tomen en cuenta para que no se repitan.

Es evidente que hace falta insistir en los programa de concientización, tendientes a prevenir que no se maneje bajo los influjos del alcohol. Que en los antros, cuiden de vender bebidas a sus clientes cuando están visiblemente alegres. El consumo sin control es en contra de ellos mismos. Se les van a morir los clientes.

Podrían frenarse o evitarse tales tragedias si se estableciera vigilancia afuera de los antros, para evitar que conduzcan personas bajo los efectos del alcohol. Es peligroso, no solo para los conductores, sino también para el resto de personas.

La “mexicana alegría” es un mal social, sumamente grave. Alguien tiene que hacer algo para frenarlo. Más vale prevenir que lamentar.


03 Gilberto Lavenant. Palco Político

Gilberto Lavenant

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La nueva cuenta Por: Gilberto Lavenant

Palco Político: Se acabaron los tiempos de las promesas. Llegó el momento de las realidades

EN TANTO TRANSCURRE el tiempo necesario para interponer recursos y se resuelve lo correspondiente, hay que empezar nueva cuenta o agregarle tiempo para observar qué se hace en los temas de mayor trascendencia pendientes aún de respuesta.

En el sur de Ensenada, el asunto de los límites con Playas de Rosarito. Los residentes de la zona de Santa Anita, tienen años viviendo en la incertidumbre, pues ni son de Ensenada, ni son de Playas de Rosarito. Ambos gobiernos insisten en dominarlos, pero ni uno, ni otro, responden a la hora de atender sus necesidades.

Otro anhelo pendiente de atender es el de convertir el sur de Ensenada en un nuevo municipio, el de San Quintín con su propio gobierno. Bueno o malo, pero propio. En el resto del Estado, los serios problemas financieros de los gobiernos municipales, las marcadas deficiencias de los servicios públicos, el retraso urbanístico.

Ni para qué mencionar el asunto de las luminarias de Tijuana, cuyos protagonistas parece ser que ya la libraron sin que hayan recibido la sanción correspondiente. Las urnas electorales representan una especie de sensores que reflejan el hartazgo de la gente. Cada día es menor el porcentaje de los electores que acuden a las urnas, porque quizá es una forma de demostrar el hastío. Ciertamente se sigue dando el bipartidismo, pero a cuentagotas.

Los partidos políticos apuestan al hecho innegable de que los electores, en su mayoría, tienen mala memoria y muchas necesidades. Siguen votando por los mismos, pero cada día menos.

Mientras la historia negra de algunos políticos se convierten en una especie de leyendas, muchos las recuerdan, menos los encargados de proceder a las investigaciones para aplicar los castigos correspondientes.

El de Enrique Pelayo Torres, en Ensenada; Francisco Pérez Tejada, en Mexicali; Javier Urbalejo Cinco, en Tecate; Javier Robles Aguirre, en Playas de Rosarito y Carlos Bustamante Anchondo, en Tijuana. Todos priístas, coautores de las derrotas de los candidatos tricolores. Y se preguntan extrañados, ¿por qué perdieron?

Todas las culpas se pagan. Tarde que temprano, pero se pagan. A veces pagan inocentes, por peca-

dores. Pero pagan. El reto mayor, en el caso de Tijuana, es enfrentar el problema de seguridad pública. Fue el detonador electoral con el exjefe de seguridad pública, Julián Leyzaola. Pero el alcalde “electo” de Tijuana, Juan Manuel Gastélum Buenrostro, se burla de los electores y advierte que no se requiere un “robocop”.

En fin, se acabaron los tiempos de las promesas. Llegó el momento de las realidades. De hacer ciertas las expectativas generadas. De iniciar nueva cuenta, para observar cuánto tiempo tardan en llevar proyectos a la práctica o de alimentar el hartazgo social.

Todos en campaña hablaban de un mundo mejor para Tijuana, de que lograrían maravillas si el voto popular les favorecía. Lamentablemente, palabra de político, no es digna de fiar.

Hasta el momento se ha demostrado, hasta la saciedad, que nadie ejerce la política en forma institucional. Los nuevos vienen a improvisar, a intentar nuevos proyectos y a dar al traste con los iniciados por sus antecesores.

A esto se debe, principalmente, el rezago urbanístico. Podemos decir que por eso estamos como estamos. Iniciamos la nueva cuenta. La anterior, está en el proceso del olvido.

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El garabato político. Por: Gilberto Lavenant

Palco Político/En lugar de incrementarse el número de electores, disminuye

HASTA ANTES DEL PROCESO electoral del domingo 5 de junio del 2016, era relativamente sencillo describir gráficamente el panorama político de Tijuana.

Después de eso, no solamente es inútil tratar de describirlo, sino que es imposible. Lo más que podría lograrse sería un garabato político. Un garabato, es una expresión gráfica, indescriptible, sin significado alguno.

Es una manera de interpretar las condiciones que guarda el panorama político de Tijuana, cuyo listado nominal está integrado por 1 millón286 mil 842 electores.

 Revisando los resultados de las últimas tres elecciones locales, 2010,2013 y 2016, cada día es mayor el grado de abstencionismo: 66.10%, 46.64%y 73%, respectivamente.

Ha sido notable la variante de las tendencias electorales. En el 2010, el PRI ganó la alcaldía de Tijuana con Carlos Bustamante Anchondo, al igual que en los otros cuatro municipios de la entidad. En el 2013, el PRI volvió a ganar la alcaldía de Tijuana con Jorge Astiazarán Orcí, al igual que en Tecate y Ensenada.

En este 2016, aunque los resultados aún no son oficiales y definitivos, pues están pendientes de resolver los recursos hechos valer.

Tentativamente el PAN ganaría la alcaldía de Tijuana, además de las de Mexicali y Playas de Rosarito, mientras que el PRI las de Ensenada y Tecate. Veamos el volumen y comportamiento de los electores partiendo de que el listado nominal en Tijuana estuvo integrado por 1 millón 281 mil 842electores.

En el 2010, el priísta Carlos Bustamante, de la alianza PRI-PEVM, obtuvo la alcaldía con 177 mil 666 votos, contra 159 mil 530 del panista Carlos Torres Torres, quien representaba la coalición integrada por PAN, Panal y PES.

En el 2013, el priísta Jorge Astiazarán, de la alianzaPRI-PEVM-PT y PES, obtuvo la alcaldía con 198 mil714 votos, contra 175 mil 054 del panista Alejandro Monraz Sustaita, quien representaba la coalición integrada por PAN, Panal, Panal y Partido Estatal de Baja California.

Astiazarán obtuvo 21 mil 048 votos más que Bustamante y 39 mil 184 más que los logrados por Torres Torres en el 2010, y 23 mil 660 más que Monraz en2013.En el 2016, el panista Juan Manuel Gastélum, tentativamente gana la alcaldía con 80 mil 665 votos, contra 77 mil 065 votos del priísta René Mendívil, quien representaba la coalición integrada por PRI, Panal,PT y PVEM.

 Aquí está lo interesante: Gastélum gana con 80mil 665 votos, 89 mil 001 menos que los que obtuvo Bustamante el 2010 y 110 mil 49 menos que Astiazarán en 2013.Esto indica que el voto duro de los partidos gran-dotes, cada día es menor y de seguir dicha tendencia,en los siguientes comicios, cualquiera podría ganarles, pues alcanzarían una votación de unos 60mil votos.

En esta ocasión, la tabla de votaciones observa a Julián Leyzaola, candidato del PES. Leyzaola logró alrededor de 77 mil 031 votos, o sea 3 mil 634 menos que el panista Gastélum.

¿Dónde quedaron los otros 78 mil 065 votos que en 2010 recibió Carlos Torres? o ¿dónde quedaron los otros 94 mil 389 que recibió Monraz en 2013? Estos descensos en las votaciones, deberían preocupar a los dirigentes partidistas.

En lugar de incrementarse el número de electores, disminuye. Los partidos emergentes están captando el hartazgo de los pocos que votan.

Si bien es cierto que con un voto se gana o se pierde, ya nadie tiene seguro su llamado voto duro. Nadie puede presumir que los tijuanenses son azules o tricolores. Esto ya se convirtió en un garabato político.

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Fracasaron los “broncos” Había potencial, pero no se aprovechó

EN AGOSTO DE 2015, Ariosto Manrique, uno de los promotores de las candidaturas independientes en Tijuana, dio a conocer los resultados de una encuesta, que generó enormes expectativas.independiente

Según el trabajo de Testa Marketing, de Manrique, la mitad delas personas pensaba que un candidato independiente era más con-fiable que un candidato postulado por un partido político. Así mismo, el 63.2% pensaba que un candidato independiente haría un mejor trabajo.

Además, supuestamente, el 85.4% estaba dispuesta a votar por un candidato independiente. Sin embargo, a casi un año de distancia y a dos semanas de concluirlas campañas políticas, puede decirse que el pretendido movimiento de las candidaturas independientes, ha sido un verdadero fracaso. Para empezar, el movimiento ciudadano que se inspiraba en la hazaña electoral de Jaime Rodríguez “El bronco”, quien llegó a la gubernatura de Nuevo León por la vía independiente, se vició con la participación de políticos reciclados.

Políticos que ya no tuvieron abrigo en los partidos se disfrazaron de “ciudadanos” para tratar de darle “gato por liebre” a los electores. Claro, en un principio los políticos tradicionales, se asustaron. Se imaginaron desplazados por los “broncos” bajacalifornianos. Tal vez algo hubiesen logrado, pero los supuestos candidatos ciudadanos fueron vencidos por su propia soberbia y aplicaron entre ellos mismos la estrategia del “divide y vencerás”.

De paso, cayeron en la trampa de una legislación harto complicada, establecida por los políticos incrustrados en la legislatura esta-tal para hacerles creer que se les abría la puerta para participar en el proceso electoral, aunque resultó ser una incómoda rendija. Curiosa, extraña y sospechosamente, las autoridades electora-les inicialmente solo validaron la participación del panista Gastón Luken Garza, como candidato ciudadano a la presidencia municipal de Tijuana. La verdad es que nadie le cree, en estricto derecho, que sea real-mente un candidato ciudadano, por aquello de la deducción que indica que si camina como pato, tiene plumas y pico de pato, y hace cuac cuac, pues definitivamente es pato.

No gallo. Al final de cuentas, los principales protagonistas del supuesto movimiento  ciudadano,  terminaron  auto descalificándose  y  ellos mismos, con sus actitudes soberbias, lo desinflaron. El enemigo común, el enemigo a vencer, según pregonaban insistentemente, era el bipartidismo formado por PRI y PAN. Hoy podemos decir que un principio generaron enormes expectativas, al grado de suponer que abatirían el alto grado de abstencionismo que se registra en Baja California.

Hoy se puede decir que las expectativas planteadas por Testa Marketing en aquella encuesta de agosto, quedaron lejos, lejísimos de cumplirse. Esto se refleja en una encuesta realizada recientemente por Lauro Ortega y su Plural.mx, que pone en los prime-ros lugares de las preferencias electorales a los candidatos del PRI y del PAN.

Y en los últimos lugares, a los candidatos de los partidos emergentes, junto con los supuestos independientes. Mientras que el priísta René Mendívil, logró el 22.9% delas preferencias electorales, y el panista Juan Manuel Gastélum Buenrostro, solamente el 17.9%, el tercero sitio en la lista lo ocupa Julián Leyzaola, por el PES, con el 7.6%. Todos los demás, incluyendo al presunto independiente Gastón Luken, que solo logró el 2.9% y Héctor Osuna Jai-me, con solamente un 2.5%, no lograron ni el 5% de las preferencias electorales.

Faltan poco más de dos semanas, para que se agote el tiempo de las campañas electorales. Todos andan volando muy bajo y el porcentaje de los electores que aún no decide por quién votar, es sumamente alto. El 38.3%.

El cuadro es totalmente similar en Mexicali. El 24.4% de Antonio Magaña, ciudadano postulado por la alianza integrada por PRI, PVEM, PT y Panal, en tanto que el panista Gustavo Sánchez registra el 21.7% de preferencias electorales, con el 34.7% aún indeciso por quien.

La diferencia es tan corta entre PRI y PAN que la moneda está en el aire. Lo único seguro, por el momento, es el fracaso del supuesto movimiento ciudadano. No hay duda, fra-casaron los “broncos” de Baja California

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Voto por voto. Por : Gilberto LAVENANT

5513ace2e5221Hay un dicho popular que advierte que : “del plato a la boca, se cae la sopa”. Y otro que señala que “del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Esto por aquello de los supuestos resultados del proceso electoral del domingo 5 de junio.

Con todo y lo que se ha dicho, las cifras manejadas por el Programa de Resultados Preliminares, ni tienen Valdez alguna, ni son definitivos.

El propio Presidente del Instituto Estatal Electoral, Javier Garay Sánchez, tratando de calmar los ánimos, ha dicho a todos, a dirigentes partidistas y a candidatos, que esperen los resultados de los cómputos distritales.

Garay dijo que el PREP no tiene validez legal. Los resultados que arroja, simplemente son un indicador de las tendencias. Como los de las encuestas previas.

Así es que, con la información que se tiene hasta el momento, nadie debe cantar victoria. Corren el riesgo de que luego el canto se vuelva llanto. En especial en el caso de Tijuana, donde tres candidatos pugnan por el primer lugar.

Son tan próximos los números de uno y otro, que no hay duda de que esto habrá de resolverse, con la aritmética básica de sumar voto por voto. Y nadie se puede llamar robado.

En estos momentos, abundan los señalamientos, las acusaciones, especulaciones, las sospechas. Pensando de buena fe, podría pensarse que se trata de simples “errores aritméticos”. La cultura electoral de los ciudadanos, no basta para entender los enredos o confusiones que generan las coaliciones partidistas. Quizás ello los llevó a cancelar indebidamente algunas boletas.

El PRI habla sobre la posibilidad de “rescatar” muchos de los 11 mil votos nulos. Si se logra, las cosas cambiarían totalmente.

Los resultados del PREP, que no tienen validez legal alguna, señalan que el candidato panista Juan Manuel Gastélum Buenrostro, obtuvo 80 mil 65 votos y el priísta René Mendívil 77 mil 31 votos, Una diferencia entre ambos de 3 mil 34 votos. Parece mucho, pero la verdad son pocos.

Los dirigentes priístas afirman que según copias de las actas de escrutinio de las casillas, Mendívil rebasa a Gastélum en 1,700 votos. Y estiman que la diferencia podría ser mucho mayor, cuando se observe que muchos de los 11 mil votos nulos, son válidos para el priísta.

Algo interesante es que el candidato del PES, el teniente Coronel Julián Leyzaola, según los datos del PREP, le anda “pisando los talones” a Mendívil, pues la diferencia entre ambos es de solamente 34 votos.

Hay quienes piensan que a la hora de la revisión de votos, Leyzaola podría alcanzar a Mendívil. Y ni modo si así ocurre. El “uniforme oficial” de los funcionarios del Ayuntamiento de Tijuana, sería de color azul o negro, como el de los elementos policiacos.

Porque nadie debe ignorar, ni descalificar, el clamor triunfalista de Leyzaola, quien se llama ganador de este proceso electoral, en el caso de Tijuana.

Las dudas o las especulaciones se disiparán con el recuento de votos que se tendrá que hacer a partir de este miércoles y que quizás concluya el fin de semana.

Hubo quienes se escandalizaron, cuando el columnista planteó la posibilidad del recuento voto por voto, pero la legislación electoral lo preveé, cuando la diferencia entre el supuesto ganador y el segundo lugar, es menor a un punto porcentual.

Claro, primeramente se tienen que observar los posibles “errores aritméticos”, y si la mínima diferencia persiste, todo se resolverá contando voto por voto. Lo delicado es que las diferencias partidistas están generado encono entre los tijuanenses, lo que es absurdo, pues ganará quien mayor número de votos haya obtenido. Aunque sean pocos.

Gastélum o Mendívil, quien sea el triunfador, gobernará Tijuana, sin ningún distingo. Sean azules o tricolores. Les guste o no les guste. Independientemente de que hayan votado a su favor o no. Vivimos en una democracia, Imperfecta, pero tenemos que verla de frente.

Total, como dicen, si alguien no votó, que ni se queje.

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 La tercera etapa. Por : Gilberto LAVENANT

Así como en el beisbol se dice que un partido termina, hasta que se hace el último out, cabe aclarar que el actual proceso electoral  aún no ha concluido. Este miércoles inicia la tercera etapa.

Incluso, los resultados son tan parejos, entre los primeros lugares, que se tendrá que hacer el recuento de los votos, en los Consejos Distritales. Voto por voto.

Y esto no es una exageración. Lo marca la Ley Electoral del Estado. El Artículo 104 establece que “El proceso electoral se inicia con la sesión pública que celebre el Consejo General, en los términos del artículo 43 de esta Ley, y concluye una vez entregadas las constancias de asignación de representación proporcional correspondientes”.

Dicho numeral observa que el proceso electoral consta de tres etapas. La primera, que consiste en la preparación de la elección. La segunda, que es la jornada electoral y la tercera los resultados y declaración de validez de la elección de diputados y munícipes.

El artículo 107 de la Ley Electoral, señala que “La etapa de resultados y declaración de validez de las elecciones de Diputados y munícipes se inicia con la recepción de los paquetes y materiales electorales por los consejos distritales y concluye con los cómputos y declaraciones de validez de las elecciones que celebren estos y el Consejo General, o con las resoluciones jurisdiccionales que en su caso se pronuncien en última instancia”.

Corresponde ahora el cómputo distrital de la elección, que consiste en la suma de los resultados anotados en las actas de escrutinio y cómputo de las casillas de cada distrito electoral, lo que deberá hacerse a partir de este miércoles,  conforme a los artículos 253 y54 de la Ley electoral.   

El cómputo distrital se iniciará con la revisión de las actas que a simple vista presenten alteraciones o errores aritméticos.

Pero esperen, el artículo 357 señala que el cómputo total de votos procederá cuando la diferencia entre el candidato presuntamente ganador y el ubicado en segundo lugar, sea igual o menor a un punto porcentual y así lo solicite el partido que haya postulado al segundo candidato, o independiente, según se trate.

En tales condiciones, el Consejo Distrital deberá realizar el recuento de la totalidad de los votos de las casillas. Esto es lo que se conoce como voto por voto y que reclamaba Andrés Manuel López Obrador, en la contienda presidencial.

El Programa de Resultados Preliminares del Instituto Estatal Electoral, mostraba que los votos a favor del candidato del PAN a la alcaldía de Tijuana, hasta el mediodía de este lunes, representaban el 23.18% y los correspondientes al candidato de la alianza  encabezada por el PRI, el 22.14%, o sea menos de un punto porcentual. Por lo tanto, procede el recuento total de los votos de los comicios correspondientes al municipio de Tijuana.

El recuento de votos podría afectar el supuesto triunfo de algunos candidatos y por lo tanto variar algunas posiciones de representación proporcional.

Así es que aún nadie debe cantar victoria. La moneda sigue en el aire. Aún no termina de caer, independientemente de las impugnaciones que se hagan valer.

Este miércoles, apenas inicia la tercera etapa de este proceso electoral. Falta la declaración de validez de las elecciones. Mientras tanto, nadie puede proclamarse ganador.

Aún podrían salir a relucir chapuzas y chanchullos. Porque nadie puede presumir que este proceso haya sido todo pulcritud. Por el contrario, las mañas y trampas estuvieron a la orden del día. Veamos que pasa en esta tercera etapa.

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El pésimo árbitro

Por: GILBERTO LAVENANT

En este proceso, la sociedad está desangelada no por los candidatos, sino por quienes organizan las elecciones

PODRÁN DECIR  QUE ES DE HOMBRES FALLAR y de mujeres también (por aquello de la equidad de género), pero debe reconocerse que el Instituto Estatal Electoral de Baja California, está haciendo un pésimo papel como árbitro, en este proceso electoral.

En un encuentro deportivo donde un equipo gana a otro, hasta cierto punto es tolerable y comprensible. Las determinaciones del árbitro son en base a apreciaciones personales. En ocasiones está lejos de donde se registra la jugada. O está mal ubicado.

Pero tratándose de un proceso electoral no es cuestión de apreciaciones ni favoritismos. En todo caso se trata de interpretación y aplicación de la ley electoral. Y ahí es donde ha fallado el IEE.

Primero, fue exageradamente riguroso a la hora de verificar los apoyos ciudadanos. Cancelando miles de ellos, dejó a muchos as-pirantes a munícipes o diputados locales fuera del proceso.

Queda demostrada la exageración cuando la sala regional del Tribunal Electoral Federal, resuelve a favor de varios de los aspirantes y ordena al Instituto Electoral proceda a registrarlos y acreditar-los como candidatos. Total “haiga sido como haiga sido”, no quedaron claras las razones o bases por las que dejó fuera a varios de los aspirantes. Para los afectados, la decisión fue injusta o arbitraria.

Y claro, la decisión del tribunal electoral que les regresa el derecho a participar en el proceso, al menos para los interesados, fue un acto de justicia. Los electores en general no alcanzan a distinguir entre Instituto Electoral y Tribunal Electoral. Para ellos, ambas instituciones son la misma cosa y el desprestigio de una alcanza a la otra.

Esta inconsistencia o falta de autoridad del árbitro regulador del proceso electoral ha dado lugar a que el Instituto Electoral sea escenario de trifulcas callejeras o de actos que violentan el proceso. Esto, que apenas es el inicio, está generando en los electores des-confianza en la autoridad electoral. Desconfianza en el proceso electoral.

¿Tendrá capacidad para llevar a buen término este proceso? En especial la jornada electoral del 5 de junio. ¿Alentará a los electores a acudir a las urnas a emitir su voto observar que el Instituto Electoral se ha conducido de manera arbitraria o errática? Ya se ha dicho, estos serán unos comicios atípicos. Participan candidatos de unos 13 partidos políticos, además de los llamados independientes. Las boletas electorales parecerán almanaques.

En manos de autoridades electorales erráticas o titubeantes. Que en principio, más que los resultados del pro-ceso, en cuanto a la eficiencia del mismo, les preocupaba su salario.

En una jornada deportiva, un mal arbitraje, enoja y decepcionada a los espectadores. En un proceso electoral, las deficiencias de la autoridad electoral, además del enojo, ocurre algo peor: desalientan a los electores.

Si en las elecciones de 2015 el grado de abstencionismo rebasó el 70%, en este 2016, pudiese ser mayor. Son tanto los candidatos, y tantos los partidos políticos, que los votos que se emitan quedarán pulverizados. Hoy más que nunca, quienes ganen estos comicios ganarán con muy pocos votos. Desde ahorita puede decirse que serán los ganadores de las minorías. Y nadie podrá decir que esa no es democracia.

Tendrá que llegar el momento en que se establezcan verdaderos “atractivos” o ganchos para alentar a los electores a acudir a las urnas. Tendrá que ser algo más valioso que cobijas o despensas. Quizás, como se ha propuesto en otras ocasiones, rifar cantidades de dinero, en efectivo. Y mejorar el arbitraje.

Esa sería una esperanza más tangible. Las simples promesas de políticos, no alientan a nadie.

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